Colectivo de DDHH Nicaragua presenta cuarto informe de testimonios de víctimas de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes

El Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua (Nicaragua Nunca Más) presentó el cuarto informe del Observatorio nicaragüense contra la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes en el que destacan que han recibido a la fecha 85 testimonios de víctimas de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes.

“72 de las víctimas son hombres y 13 de ellas son mujeres. Estos testimonios narran los horrores de las personas desde el momento de su detención, durante la misma, las amenazas sufridas al momento de su liberación, las consecuencias de la tortura y los actos de hostigamientos y vigilancia policial de las cuales son víctimas” mencionan en el informe. 

De igual manera el informe recoge un monitoreo permanente sobre notas, reportajes y denuncias difundidas en distintos medios de comunicaciones y sobre pronunciamientos e informes emitidos por organismos y distintos actores internacionales, mismos que permiten realizar una sistematización de los actos de torturas perpetrados, tanto en centros policiales, penitenciarios y clandestinos de detención. 

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“Los testimonios y hechos públicos narran una continuidad y sistematicidad de la tortura, desde el inicio de las protestas en abril de 2018 a la fecha, siendo un crimen de lesa humanidad que es latente aún en Nicaragua, y que refleja la urgente necesidad de protección, incidencia y condena por parte de la comunidad internacional y nacional en favor de las personas privadas de libertad en Nicaragua, especialmente contra quienes se ha ejercido una particular saña y frecuencia en la práctica de tortura. El presente informe contempla los principales hechos de tortura y acciones estatales sucedidas durante el mes de octubre de 2020 a marzo de 2021”.

                                                     

En el primer capítulo el informe realiza un análisis de nuevas leyes que inciden en la perpetuación de la tortura en Nicaragua, en las que se incluyen Ley Especial de Ciberdelitos, renombrada por el periodismo independiente como “Ley Mordaza”; Ley de Regulación de Agentes Extranjeros, también conocida como Ley Putín, dirigida contra las organizaciones de sociedad civil, activistas y periodistas; aprobadas en el último trimestre de 2020; la Reforma Constitucional al artículo 37, sobre la Pena Perpetua por Crímenes de Odio, aprobada en enero de 2021, la Ley No. 1060, Ley de Reformas y Adiciones al Código Procesal Penal en sus artículos 253 y 256. 

“El Estado ha criminalizado las protestas con la práctica de tortura y detenciones arbitrarias, en las cuales no se presenta ante la autoridad judicial competente a la persona detenida en el debido plazo (48 horas posteriores a su detención), y el recurso de hábeas corpus o exhibición personal es totalmente inefectivo. Este patrón, está basado en una política orientada a reprimir y aterrorizar a la población para impedir la libertad de expresión y manifestación, sin pluralismo político y sin democracia, asimismo, ha tenido como finalidad la práctica de tortura, sea como método de investigación, o bien como forma de castigo” señala el colectivo

De igual manera el informe recoge un resumen de la violencia al momento de las detenciones y manifiesta que “ocho de las once detenciones ocurrieron de forma violenta; dos de ellos recibieron un disparo, realizado por agentes policiales, en una de sus piernas, además a dos le pegaron con culatas o armas cortas en sus cabezas, provocándoles heridas; uno de ellos fue amenazado con armas cortas y tres de ellos recibieron golpes al momento de la detención”.

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También el informe del Colectivo de Derechos Humanos destaca las torturas físicas y psicológicas cometidas por el régimen de Daniel Ortega, “cuatro de los testimonios documentados fueron víctimas de agresiones y torturas físicas durante su detención. En el caso de R.A.C.U. los agentes policiales lo tuvieron sentado con esposas en sus manos en un lugar de concurrencia policial, él expresó que cuando un policía pasaba por donde él lo golpeaba en la cabeza, lo dañaban más sus heridas o incluso golpeaban el dedo que le habían fracturado”.

En el caso de las torturas psicológicas manifiestan que “han sido una constante contra las personas presas políticas, quienes son frecuentemente amenazadas, ofendidas y denigradas, pretendiendo dejarles en absoluta vulnerabilidad con la finalidad de obtener de ellas confesiones falsas, incriminaciones o simplemente como castigo a su forma de protesta” se lee en el informe.

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