Monseñor Álvarez: Nicaragua está agonizando, hemos empeorado, exhorta a orar por la liberación

Monseñor Rolando Álvarez manifestó que Nicaragua está agonizando por ciclos de guerras, corrupción, violencia e injusticia, pero aún no está “muerta” sino que “duerme”, por eso llamó a los creyentes a orar por la liberación de la nación.

“Hoy elevemos todos los nicaragüenses al señor en un acto de profunda humildad postrándose a sus pies y en un acto de profunda perseverancia insistiéndole, Nicaragua está agonizando ven a imponerle las manos para que se cure y viva”, expresó Álvarez, quien comparó a Nicaragua con la historia bíblica de la hija de Jairo, que estaba a punto de morir (Mc 5,23).

Según Álvarez, los nicaragüenses han sufrido ciclos de guerras, corrupción, violencia e injusticia, por eso necesita una honda y profunda “resurrección espiritual'”.

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“En estos 200 años, cuántas guerras, cuanta violencia entre hermanos, cuántos ciclos de corrupción, cuantas componendas que siguen enriqueciendo a unos pocos a costa de las inmensas y grandes mayorías, cuanto dolor sobre las espaldas de generaciones de nicaragüenses, equipos, capital de producción que lejos de estar al servicio de las fuerzas productivas del país, que son los obreros, los campesinos, los trabajadores se han enriquecidos a costa de ellos, cuántos ciclos viciosos en el que únicamente durante algunas épocas, han habido alternancias en el poder, pero al final de cuentas sin permitirle al pueblo ser el auténtico soberano de su historia”, manifestó Álvarez.

Álvarez también comparó a Nicaragua con la historia de una pobre mujer enferma, quien desde hacía doce años padecía una incurable hemorragia vaginal, pero fue sanada por Jesús porque creyó que recibiría el milagro. El religioso llamó a los creyentes a orar para que Dios libre la nación de las “enfermedades” que intentan destruirla. 

“Aquella mujer había empeorado y también nosotros en algunos momentos y épocas de nuestra historia hemos podido pensar que íbamos a mejorar, pero lejos de mejorar, hemos empeorado (...) Nicaragua tu fe te ha curado vete en paz y quedas sana de la enfermedad, de la enfermedad del odio que anida en algunos corazones, de la enfermedad de la rabia y de la furia que anida en algunos corazones, de la enfermedad de la desesperanza que toca la puerta de muchos corazones de nicaragüenses, de la enfermedad del miedo y ahora incluso del terror porque hay nicaragüenses que no solo tienen miedo, viven con terror, con zozobra que el señor nos libre de todas esas enfermedades, de la violencia, que  nos libre de la enfermedad de las exclusiones”, expresó.

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En su homilía, el Monseñor dijo que algunos nicaragüenses y países creen que la nación entró en un “túnel” sin retroceso, y que no hay nada que hacer, pero sostiene que Nicaragua no ha “muerto”, por eso insistió nuevamente en la oración sanadora y liberadora.

“Piensan que hemos entrado en un túnel sin retroceso, cuántos nicaragüenses piensan que hemos entrado en una noche de oscuridad, en la que no hay luz y no se vislumbra la luz, cuántos nicaragüenses, cuantas naciones, cuantos países de otros continentes podrían decir ya no hay nada que hacer con ustedes, ya no hay nada que hacer con Nicaragua, ya no hay nada que hacer con la historia de ese pequeño pueblo salido de la multitud (...)  Nicaragua no puede morir, se debe rezar para lograr una nueva vida en cristo, cristo es la vida”, dijo

Represión

El obispo rechazó el odio, violencia, injusticia en el parece “sucumbir” Nicaragua y llamó a los ciudadanos a no caer en la violencia, aunque haya mil razones para justificarlas.

“Nicaragua no está muerta, sino adormecida (...) No te dejes seducir por la violencia, y las mil razones que aparentan justificarlas, se equivoca el que dice que pasando por ella se logrará la justicia y la paz. Hermanos nicaragüenses no nos dejemos seducir por la violencia y las mil razones que aparentan justificarlas...no es cierto, la justicia y la paz, un auténtico crecimiento humano, en la verdad y en la libertad solo se logran con la fuerza salvadora del amor, del perdón, de la unidad y de la reconciliación”, insistió 

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En medio de los sufrimientos y humillaciones que viven las familias nicaragüenses, el religioso expresó que Jesús escucha los llantos y la desesperanza en algunos corazones, pero está atento a declarar la palabra “Talita Kum: levántate, florece, revive, resplandece”

“Cuánto llanto hay en Nicaragua, cuánta desesperanza se está introduciendo en algunos corazones, cuánto agobio, cuánta tristeza, cuánta migración, cienes, miles de nicaragüenses están emigrando. Según datos estadísticos oficiales de algún país, al que acuden muchos nicaragüenses, más del 600% ha aumentado la llegada, la búsqueda de nicaragüenses en esos lugares, cuanto dolor, cuantas familias nuevamente desintegradas, cuantos padres, familias enteras que dejan su patria, su tierra, sus cositas, por aventurarse a buscar algo que lamentable y dolorosamente su lindo país, no le pudo ofrecer” dice Álvarez. 

Nicaragua no está muerta, está dormida, manifestó el religioso, quien confía que Dios cambiará la historia de Nicaragua por salvación, curación y de liberación.

“Cuántos gemidos, cuánto miedo en las noches, por las noches cuando la oscuridad cae, cuando el atardecer viene, familias, trabajadoras, hijos, matrimonios con miedo, ya la noche se ha vuelto sinónimo de miedo y para algunos terror, llantos y alaridos. Jesús entra y nos dice que significa esto, la niña no está muerta, está dormida, y nos dicen estos miedos y terrores, Nicaragua no está muerta, está dormida. Nicaragua se despierta, tendrá que despertarse como de un sueño profundo, porque Jesús está con nosotros porque Jesús nos mira, Jesús está caminando con nuestra historia después de tantos sufrimientos y humillaciones, no hay motivo para desesperarse hermanos nicaragüenses, no hay motivo para tener miedo y terror porque Dios está con nosotros”, concluyó.

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