Violación a los DDHH, otro fundamento para deslegitimar las votaciones de Daniel Ortega

Carlos Herrera/Confidencial

Las graves y constantes violaciones a los derechos humanos del pueblo nicaragüense es otro de los fundamentos para deslegitimar las votaciones que realizó Daniel Ortega el pasado siete de noviembre, así lo expresan las organizaciones que conforman el mecanismo de coordinación de grupos de exiliados y la diáspora en Costa Rica, quienes este domingo sostuvieron un encuentro virtual para dejar en evidencia las anomalías que cometió la dictadura en ese proceso electoral.

Para dejar evidencia de esas irregularidades reportadas en esas votaciones se presentó el informe del Observatorio de Derechos Humanos de la Asociación Nicaragüense por un Futuro Mejor cuya organización destaca que “la jornada electoral desarrolló una quinta etapa de represión y criminalización a aquellos quienes difieren y compiten contra el FSLN, tomando de evidencia las noches de miedo que se vivió días antes durante y después de las elecciones, donde se denunció la detención de más de 26 ciudadanos nicaragüenses”.

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“Se registraron más de 125 violaciones a Derechos Humanos durante todo el proceso electoral, mismas que las víctimas fueron en su totalidad opositores, tomando en cuenta también el encarcelamiento de líderes políticos y activistas sociales previo a la jornada electoral, más otras denuncias recibidas por nuestro observatorio como el impedimento de la salida del país a activistas, líderes sociales y disidentes, tras la confiscación arbitraria de sus pasaportes”, expresó Jhoswel Antonio Martínez, director ejecutivo del Observatorio de Derechos Humanos de la Asociación Nicaragüense por un Futuro Mejor. 

Testimonios de la represión 

En este conversatorio se presentaron algunos testimonios de exiliados, entre ellos excarcelados políticos, activistas de derechos humanos y universitarios, pero también se presentó el relato de una menor de 11 años que vivió en carne propia el dolor de separarse de su madre producto del exilio. 

“Yo fui uno de los presos políticos capturado en dos ocasiones y en esos secuestros me torturaron en las celdas preventivas del Chipote viejo, ahí me golpearon mis costillas y me decían que dijera la verdad, me preguntaban qué habían hecho los sacerdotes salesianos allá en Masaya, luego fui llevado a La Modelo y ahí me abrieron dos causas una por Nindirí y una por Masaya, pero lo más doloroso que vive fue que cuando asesinaron a Eddy montes me echaron gas lacrimógeno en mis partes, en mi pene y en mi ano”, expresó el profesor Gabriel Putoy, excarcelado político de la dictadura.

La niña de 11 años relató que “Mi mamá se tuvo que ir del país, ya que la policía la estaba buscando, era horrible porque llegaba la policía a mi casa, pero después de varios meses volví a ver a mi mamá aquí en Costa Rica, a mi me gustaría regresar a Nicaragua pero tenemos miedo”. 

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Otro de los testimonios presentado fue el de doña Susana López madre de Gerald López, el joven asesinado el 14 de julio del 2018 en la Iglesia de La Divina Misericordia durante el plan limpieza que la dictadura a través de sus brazos opresores realizaron en la Unan Managua.

 “A 41 meses de su asesinato el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo no se han hecho responsable de los crímenes de lesa humanidad que perpetuo en contra de los universitarios después del 18 de abril, esta fecha nos ha marcado porque nos ha dejado dolor y luto, desde el exilio como madres vamos a seguir exigiendo justicia para que estos crímenes no queden en la impunidad”, dijo Susana López. 

Todas estas vivencias han tenido serias repercusiones en la vida de los exiliados señala la psicoterapeuta Ruth Quiroz del colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más. 

“Las consecuencias son inmensas, son años de estragos, son años de proyectar violencia y se ha vivido un trauma colectivo porque no han tenido un proceso de sanidad, la sociedad nicaragüense es una sociedad golpeada por la violencia y entonces esto provoca afectación emocional, afectación a nivel conductual y lo podemos ver en nuestras consultas porque llegan en un estado de ansiedad y depresión, por tal razón requieren atención inmediata para que no se vuelva una patología”, dijo la doctora Quíroz.

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