La violencia se aloja en Nicaragua y Ortega descarta renunciar

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La violenta crisis nicaragüense se aloja, casi tres meses después de haberse iniciado. El fin de semana hubo 21 muertos más. El presidente Daniel Ortega, no piensa dimitir, ni convocar elecciones anticipadas y está dispuesto a reprimir con armas de fuego los focos de resistencia de los manifestantes.

Los medios de comunicación críticos con el Gobierno relatan que el fin de semana se produjeron violentas ofensivas de grupos paramilitares orteguistas para acabar a sangre y fuego con las barricadas instaladas en distintas ciudades del país, con la intervención secundaria de la policía. Testimonios y vídeos reflejan que se están usando armas de guerra para reprimir a los manifestantes. Un exguerrillero sandinista indicó a los medios que había visto utilizar incluso un lanzacohetes.

El secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão, se refirió el domingo a esas localidades y tuiteó, adjuntando fotos de los supuestos comandos sandinistas, que “grupos armados progubernamentales apoyados por la policía entran en las ciudades de manera masiva. Tiroteos y ráfaga de balas”. Ortega, que lleva desde el 2007 en el poder y acaba su mandato en el 2022, descartó el sábado elecciones anticipadas como pide el pueblo de Nicaragua.

Mientras tanto, la Iglesia católica se muestra cada vez más crítica con Ortega, a pesar de ser mediadora entre el Gobierno y la Alianza Cívica. “Lo único que hemos encontrado de parte de ellos (los miembros del Gobierno) es irresponsabilidad, mentira, dilación”, dijo el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, que el domingo puso en duda la continuidad de la mesa de diálogo.