Nueve días como “rehenes” y la salud del padre Edwin y las madres se deteriora.

La situación se torna cada día más difícil y la vida del padre Edwin Román y las madres que mantienen una huelga de hambre corren peligro por su estado de salud.

No tienen agua potable ni energía eléctrica y la parroquia San Miguel continúa acordonada por parte de la policía orteguista que impide a toda costa que cualquier persona se acerque al templo para poder llevar alimentos, agua o medicinas ya que ahora esta acción humanitaria ha sido criminalizada por la dictadura.

Mientras tanto el cardenal Leopoldo Brenes continúa asegurando que está pendiente de la situación y anoche después de la jornada de oración dejo entrever que no ha ido a Masaya por temor hacer agredido como sucedió en julio del 2018 cuando llegaron los obispos a Diriamba y Jinotepe para cesar la masacre perpetuada por la dictadura.

“Lo estamos valorando por qué tenemos las experiencias también que tuvimos en Diriamba y luego en Jinotepe, entonces estamos valorando cuan positivo es. Este servidor está cerca de la jugada no ando para arriba y para abajo, pero estoy llamando a uno y a otro haciendo contactos solucionando esto y lo otro yo creo que a veces uno se ahorra tiempo así” señalo el Cardenal.

En cuanto a las ofensas de Rosario Murillo en contra de la iglesia católica manifestó que cuando a uno lo ofende, la persona se molesta, pero después perdona.

“Nosotros no debemos de tomar a pecho las ofensas que se nos den, sino que como cristianos seguimos la actitud de Cristo, orar por aquellos que nos persiguen, por aquellos que nos calumnian y tener siempre una actitud de perdón, porque Cristo nos enseñó a eso a perdonar.

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