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Preso político José Olivar Meza Raúdez cumplirá su condena de 10 años este 26 de julio

El Grupo de Excarcelados Políticos denunció en un escrito que este preso político sufre intensos dolores articulares que le provocan inflamación en los pies

Julio 10, 2024 11:43 AM
Preso político cumplirá condena de diez años

José Olivar Meza Raúdez, originario de San Isidro, Matagalpa y actualmente de 57 años, es el único de los nueve presos políticos del caso 19 de julio del 2014, que fue condenado a una pena menor a los 30 años efectivos.  Fue sentenciado a 10 años de prisión que cumplirá el próximo 26 de julio de este año.

Técnicamente, este pequeño agricultor de maíz y frijoles en una huerta familiar y obrero en temporadas en los tríos de arroz de la zona, debe terminar su calvario en unos pocos días. Pronto debe poder abrazar a sus tres hijas y a su hijo varón y atender los problemas de salud, que padece, como la artritis dolorosa en su articulaciones, que le provoca inflamación en sus pies, y superar la depresión que le acompañó recurrentemente todos estos largos diez años.

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Debe salir libre y solo le quedarían los inolvidables y duros recuerdos de su paso 11 meses por el Chipote y sus más de 3,300 días en “La 300”. La cárcel donde se consume aislamiento del mundo exterior y se pierde la noción del tiempo, donde los cuerpos se vuelven blancos por la insuficiente exposición al sol, donde el ruido de las llaves cresen, aflojando los ocho enormes pernos que aseguran una puerta totalmente forrada con  laminas de hierro liso y una  ventanita de 15 centímetros horizontal, por donde pasan los frijoles y a veces un pedacito de mondongo con cierto olorcito característico. Donde te terminas acostumbrándote al calor, inicialmente insoportable.

 Atrás debe quedar el recuerdo de la lámina de plástico transparente y el teléfono antiguo con el que recibías las visitas familiares. Las requisas abruptas y tensionantes, la sensación real de no tener derechos y depender de los caprichos de los carceleros, cuando se te llevaban todo. El reino de la arbitrariedad entre paredes, pasillos y barrotes. 

No podrás olvidar nunca cuando te colocaron los primeros grilletes en manos y pies, los tropezones al caminar y la terrible sensación de injusticia en un Estado sin Derechos.

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