POR 40 DOLARES SICARIOS LO PUEDEN MATAR EN COSTA RICA

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Así de sencillo. Esa cantidad de dinero basta para encargar un homicidio en Costa Rica, donde los crímenes a sangre fría se convirtieron en un asunto cotidiano. Sin importar lugar, fecha u hora. El sicariato crece como industria criminal bajo un contexto de violencia empujada por organizaciones narcotraficantes que luchan por territorio. Solo en este año, las autoridades judiciales sospechan que 171 muertes obedecen a ajustes de cuentas y Celso Gamboa, subjefe del Ministerio Público, considera que los crímenes cerrarán este año por encima de los 520.

La ola de homicidios que afecta al país desde el año pasado alcanza en este 2015 tintes pandémicos. Los violentos sucesos ocurren a plena luz del día, como el caso del abogado penalista Roy Ching Leitón, quien murió de 11 balazos la tarde del jueves 1 de octubre, en las cercanías del Colegio de Abogados en Zapote.

“Es muy difícil para las autoridades determinar el monto exacto que pagó el autor intelectual. Hay que reconocer que en muy pocos casos se logra detener el autor intelectual, no digo que no siempre. Pero las ocasiones en las que se logra detener al autor intelectual son escasas y generalmente los detenidos son gatilleros, que no nos pueden explicar por qué dieron muerte a las personas”, puntualizó Gamboa. Entre enero y agosto, unas 369 personas fueron asesinadas. La mayoría de los casos ocurrieron en San José, a la espera de los meses históricamente más violentos como lo son noviembre o diciembre. “Se está dando un enfrentamiento entre grupos criminales sobre todo en el Gran Área Metropolitana (GAM). A lo largo y ancho del país podríamos contabilizar unas 171 personas asesinadas bajo esta modalidad: un asesinato con previa remuneración económica”, mencionó el funcionario.

¿Qué esperar al 31 de diciembre? Este año cerraría con una de las cifras más alta de homicidios en los últimos cinco años. El fiscal considera que algunas medidas oportunas serían la pronta aprobación del proyecto de ley de extinción de dominio –para decomisar bienes al narco – y que no exista menoscabo en los presupuestos para la seguridad ciudadana.

Gerardo Castaing, criminólogo y exfuncionario del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), caracterizó el sicariato como una organización criminal, cuya pirámide se forma cuando alguien decide contratar a una persona para matar a un enemigo. “En la parte más ancha están los actores intelectuales, en la intermedia están los contratistas y en la parte aguda están los autores materiales. Estos son los que causan la muerte y esta estructura conlleva a una tipificación de organización criminal la ejecución de un sicariato”, describió el especialista.

Para Castaing, la policía judicial debería establecer un mecanismo de recompensas que incentive brindar información sobre la actividad de sicarios en el país. “Es importante que el OIJ establezca un fondo económico que le permita ofrecer recompensas por información que oriente la investigación de una forma positiva. Eso se está dejando de lado en un momento histórico donde la información es importante”, ejemplificó el criminólogo. El exfuncionario añadió que medidas como la regulación para el uso de motocicletas en zonas peligrosas –como ya se planteó en el pasado – es válido y responde a una realidad que no todos quieren reconocer de una misma forma. “Aquí en Costa Rica se estableció la pena de muerte hace unos 20 años. El hampa sentencia a muerte a una persona: dice dónde va a morir, cuándo y cómo”, concluyó Castaing. “No hay una tasa fija para promediar esa información. Pero, sí escuchamos de casos lamentables donde con sumas pírricas de dinero personas han asesinado a otras por 50 mil colones o 20 mil, en casos de extrema necesidad. Eso, sí lo hemos conocido”, citó Gamboa, quien también pasó por el Ministerio de Seguridad Pública (MSP).   CR HOY

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