José Adán Aguerri: urge recuperar la conectividad aérea

Durante los últimos meses ha sido recurrente el anuncio de la mayoría de las líneas aéreas postergando el regreso de sus vuelos a Nicaragua. Cada mes anuncian una fecha de retorno y al aproximarse la misma dan a conocer una nueva fecha, lo que continúa generando el mismo resultado, que es que seguimos con las frecuencias aéreas al mínimo en el país.

Asimismo, desde el inicio de la pandemia se ha observado una política gubernamental contraria a las medidas que toman el resto de los países incluyendo el tema de la conectividad aérea. Ahora que los países han reabierto su espacio aéreo y han aumentado sus frecuencias aéreas, Nicaragua se mantiene cerrada de hecho.

Esto es porque, aunque el aeropuerto está abierto, los protocolos que exigen las autoridades a las líneas aéreas para entrar al país hacen que los vuelos llegando al país sean mínimos.

Estos protocolos de bioseguridad locales establecieron una serie de exigencias que van más allá de los estándares establecidos en los protocolos de bioseguridad adoptados internacionalmente que incluyen entre estas el envío de la prueba de COVID de la tripulación y las pruebas de COVID de los pasajeros con antelación.

Como resultado de lo anterior, hasta hoy solo tenemos operando en el país Avianca, Conviasa, La Costeña y vuelos charters. De estas, Avianca es la única que ofrece multidestinos y que genera alto volumen de pasajeros. Por su lado, Aeroméxico, American, Copa, Spirit y United aunque mantienen oficinas en el país continúan sin tomar la decisión de reactivar sus vuelos comerciales. Sin embargo, en el resto de la región ya están volando.

Anteriormente, la línea aérea Delta producto de las crisis mencionadas ya había tomado la decisión este año de no seguir operando en el país.

Un caso particular es Conviasa ya que esta es una línea aérea sancionada por las autoridades de Estados Unidos por lo que no aceptan tarjetas de créditos; solo tienen una oficina en el aeropuerto que no tiene contacto con las agencias de viajes locales; con poco volumen de pasajeros; con una conectividad poco atractiva ya que su puente aéreo es a través de La Habana y el banco de vuelos con Europa obliga a pernoctar en la isla a los viajeros que quisieran ir y volver a un destino europeo a través de esta opción aérea.

¿Qué impacto tiene esta decisión de mantener al país con la mínima conexión aérea?

Sin fecha cierta de cuando se recuperará la conectividad aérea y terrestre, con una crisis política todavía sin salida a las puertas de un año electoral, el impacto para los sectores turísticos y de servicios es enorme ya que la sostenibilidad de sus empresas se ve seriamente amenazada ante la imposibilidad de generar ingresos y empleos por la limitadísima llegada de turistas y de viajeros de negocios. Lo que a su vez reduce la capacidad de estas empresas para obtener nuevos financiamientos ya que necesitas generar ingresos para solicitar y pagar un préstamo.
 
Para ejemplificar, en diciembre se perdió una oportunidad de oro para estos sectores. En base a estadísticas oficiales del sector turístico publicadas entre el 2010 y el 2018, el último mes del año es el mes más importante en relación con el número de turistas que ingresan y la generación de divisas que se obtienen.

El 13% de los turistas (por vía aérea, acuática y terrestre) que llegaron al país y el 10% de las divisas obtenidas por el sector en esos años fueron en diciembre. Por la vía aérea entraron en promedio al menos aproximadamente 47 mil personas cada diciembre durante ese período (74 mil en el 2017) y el promedio de divisas fue de 49 millones de dólares (81 millones de dólares en el 2017).

Pero esta situación afecta además de la sostenibilidad y competitividad de estos sectores, otros ámbitos, entre estos, la preservación y recuperación de empleos, la atracción de nuevas inversiones, la flexibilidad ante eventos naturales como sucedió recientemente con los huracanes para el sector de la carga aérea y aún para el mismo caso de la llegada de ambulancias aéreas que son limitadas por estas medidas.

Urge recuperar la conectividad aérea. Esto debe ser la prioridad. Al igual que se ha trabajado en el caso del transporte terrestre regional, se debe asumir un protocolo de bioseguridad regional unificado para la conectividad aérea. Existen prácticas en la región que se pueden emular. Lo importante es que no sigamos autoaislados y a un costo tan alto para el país.

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