Zaragoza: un oasis en España para los nicaragüenses que escapan de la crisis

El número de nicaragüenses radicados en Zaragoza se duplicó desde 2018 de 5.470 a casi 10.000. La falta de oportunidades en su país y la represión política son los principales factores de este desplazamiento.

Zaragoza, en el noreste de España y capital de la comunidad autónoma de Aragón, hace años que acoge a migrantes nicaragüenses, pero la cifra creció notablemente después de las protestas de 2018. Ahora habitan allí cerca de 10.000 "nicas", lo que convierte a Zaragoza en el municipio español con más nicaragüenses después de Madrid.

“Zaragoza, Zaragoza… No sabe lo que se pierde, quien no te goza”, dice el refranero popular español sobre uno de los municipios con más historia de España.

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Fundada hace más de 2.000 años, esta ciudad vivió uno de sus tiempos de mayor esplendor durante la época medieval, cuando fue el hogar de los Reyes Católicos y la capital del Reino de Aragón.

                                                        

Actualmente la ciudad es conocida por su imponente Basílica del Pilar o por el Palacio de la Aljafería, una de las obras más importantes que se conservan del arte hispanomusulmán.

Segunda comunidad extranjera en Zaragoza

Y es en esta bella ciudad donde residen un total de 9.435 nicaragüenses, según datos del Padrón Municipal del 1 de enero de 2021. El colectivo se duplicó desde 2018 y ahora es la segunda comunidad extranjera con más presencia después de la rumana.

Lester Gaitán, vicepresidente de la Asociación de Nicaragüenses en Aragón (Asocnica) y radicado en España desde hace 15 años, explica que el crecimiento se debe a las protestas de 2018 en Nicaragua contra el gobierno de Daniel Ortega, que según indica la CIDH, dejaron 328 muertos y 88.000 exiliados.

Gaitán, quien además regenta un restaurante que ofrece gastronomía nicaragüense, explicó que a raíz de dichas protestas y de la agudización de la crisis en la que se encuentra inmersa la nación, actualmente llega a la ciudad un perfil de migrante diferente.

“Vienen chicos jóvenes, universitarios, o que ya tienen hecha su carrera, por la situación sociopolítica del país. Nosotros vinimos por (una razón) económica, pero esto es un hilito que venía subiendo hasta que explotó lo demás. Por salir a defender a las personas mayores comenzó la represión contra ellos”, recordó.

¿Por qué eligen Zaragoza como lugar para asentarse?

Gaitán expone que ciudades con el tamaño de Zaragoza son similares a los municipios nicaragüenses de los que provienen y “prestan más facilidades” a la hora de desplazarse para llevar a cabo algunos de los empleos más populares entre los nicaragüenses, como las tareas relacionadas con la limpieza y el cuidado a las personas de la tercera edad.

La cantidad de nicaragüenses radicados desde hace años en Zaragoza y los vínculos creados por el hermanamiento entre la ciudad y el municipio de León, en Nicaragua, son otros motivos por los que este punto de la geografía española se ha convertido en el hogar de miles de nicas, explica.

Un dato curioso de la diáspora residente en Zaragoza es que la mayoría de sus integrantes provienen de Chinandega, una ciudad en el occidente del país centroamericano. “Parece que la primera persona que vino acá fue la que llegó con este ruido, con rumores de trabajo, y comenzó a traer a gente de esa región”, concluye Gaitán.

Se sienten muy unidos

“Fenómeno extraño, porque no todos los que venimos de Chinandega somos familia, pero somos la mayoría. (...) Te sientes bien, porque aparte de que sos de Nicaragua, sos de la misma ciudad y es muy bonito”, explica Claudia Espinal, quien a pesar de ser chinandegana vivía en Managua antes de emigrar.

Espinal forma parte del colectivo de profesionales que se exilió de forma masiva tras las protestas de 2018. Relata que trabajaba como docente en la universidad, pero tras apoyar a sus alumnos en las manifestaciones de 2018, recibió amenazas, por lo que en julio de ese mismo año hizo las maletas y llegó a España junto a su hija para empezar de cero.

“Venimos aquí con muchas ganas de estudiar, de aprender y desarrollarnos como profesionales”, comenta mientras lamenta no poder homologar su título. Su deseo es dedicarse a la enseñanza, ya que, de momento, trabaja como teleoperadora para una compañía telefónica.

Sostiene que una de las características más representativas de la diáspora radicada en Zaragoza es el vínculo existente entre sus integrantes, quienes han creado una red de apoyo colectivo que cada vez se amplía más y que presta ayuda en diferentes cuestiones:

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“Tenemos grupos de WhatsApp y nos informamos de trabajos, de alquileres de habitaciones y de pisos… Estamos muy unidos en este sentido”

La chinandegana fue una de las nicas que llevó a cabo uno de los discursos realizados durante el plantón organizado por la diáspora con el objetivo de rechazar los comicios del 7 de noviembre, tras los cuales Daniel Ortega fue reelegido. Explica que el colectivo está muy involucrado respecto a los asuntos relacionados con su país de origen.

“Las actividades son constantes. Nos venimos de Nicaragua pero siempre estamos luchando por Nicaragua (...). “Los que estamos fuera podemos denunciar ante el mundo todo lo que pasa en Nicaragua, y lo vamos a seguir haciendo”.

Y, a pesar que, tras hacer balance de su vida en la ciudad menciona estar agradecida, su mirada se humedece al recordar su tierra natal y a los suyos.

“Adaptándome, pero siempre viendo desde lejos todo lo que pasa en Nicaragua (…) Estamos aquí luchando y vamos a ser libres”, concluyó.

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