Nicaragüenses en Costa Rica recolectan ayuda para compatriotas afectados por la tormenta Eta en su país

Los daños causados por el huracán Eta tras su paso por Nicaragua hicieron que la diáspora nicaragüense en Costa Rica se uniera para iniciar una recolecta de comida, avituallamiento y dinero para ayudar a sus compatriotas afectados por este fenómeno climatológico, específicamente en la Costa Caribe Norte del país centroamericano.

"Es imposible ver a través de medios de comunicación, las imágenes y entrevistas, las fotografías tan devastadoras de la catástrofe en la zona de impacto… Es imposible ver eso y no entrar dentro del carácter humanitario y ayudar", dice a la Voz de América, Keyla Chow, una nicaragüense exiliada en Costa Rica que está coordinando las ayudas de varias organizaciones desde ese país.

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La iniciativa, en la cual colaboran personas en Costa Rica, Estados Unidos y en Nicaragua, busca reunir "sábanas, toallas, colchas [cubrecamas], comidas enlatadas, leche, agua embotellada" para trasladarlos a las comunidades impactadas por Eta.

Chow relató que para lograrlo, en Costa Rica cuentan con tres centros de acopio, dos en San José, la capital costarricense y otro en la provincia de Heredia, así como un centro de recolección en Managua, Nicaragua.

"Nosotros agradeceríamos mucho que la gente tomara en cuenta que, por la situación de humedad, las lluvias las tormentas y la gente que quedó sin nada, es muy útil la donación de focos [linternas], lámparas con baterías y recargables, así como encendedores en lugar de fósforos", puntualizó Chow.

Los nicaragüenses exiliados en Costa Rica también buscan recolectar dinero por medio de la celebración de actividades culturales a distancia, debido a la pandemia, como el festival musical Latuan Prarka (o Huracán Del Amor por su traducción del miskito al español) con artistas de la costa caribeña y Miguel Mejía Godoy.

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Otras organizaciones como Corner Of Love también están invitando a las personas a donar agua embotellada y comida para los nicaragüenses y hondureños afectados por este fenómeno climatológico, que, según la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, cobró la vida de al menos dos trabajadores en una mina de oro.

Eta y el idioma, el impacto tras el paso de un huracán

Pero, la tragedia en la costa caribe nicaragüense tiene un significado diferente para Keyla Chow. Como socióloga y oriunda de Bluefield (una de las principales ciudades de esa parte del país) explica que, por las particularidades de la zona, el impacto de Eta se sintió aún más.

"El impacto se debe más que todo a un factor, primeramente, de inatención estatal no solo de este gobierno, sino de todos los gobiernos. Tenemos una lucha histórica en la que la costa caribe de Nicaragua sufre una eterna exclusión referente a temas de salud, educación", explica Chow, quien se trasladó a Costa Rica en 2018, tras el aumento de la violencia con el inicio de la crisis socio-política en Nicaragua.

Para la socióloga, hay que sumar además los problemas del acceso a servicios básicos y la diferencia de lenguas que se hablan en la zona.

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"Los pueblos aborígenes de la zona caribe tenemos nuestro propio idioma, el miskito, [además de] el magna, el ulwa, el rama, el garífuna y el creole, que también hacen que la gente sea un poco más vulnerable porque la información que llega a algunos sectores de la costa es meramente en español, que la gente local no entiende mucho. Aparte de eso -el limitante de la comunicación- no toda la zona cuenta con energía eléctrica y señal telefónica hasta las comunidades rurales y costeras más recónditas, y eso hace que nuestra gente enfrente la situación con mayor vulnerabilidad", señala la experta.

Agrega que el impacto de Eta es más dramático debido a la infraestructura de las casas, que en algunos casos, están hechas de madera y materiales que la gente encuentra en el entorno costero.

A pesar de esto Chow es optimista, y cree que su pueblo se va recuperar.

Reporte de la Voz de América

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