Monseñor Silvio Báez: Dios no abandona a su pueblo, ni permite que perdamos la esperanza

"Dios no abandona a su pueblo" estas fueron las palabras de ánimo y fe expresadas en su homilía por el Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez.

Báez destacó el papel que jugó el profeta Samuel que atendió el llamado de Dios y su relato "vocacional" demuestra que "Dios nunca deja la historia a la deriva, ni permite que perdamos totalmente la esperanza. Dios toma la iniciativa. Nos habla, se hace cercano y entra en diálogo con nosotros. Nos llama por amor y solo espera que haya personas como Samuel, que respondan con disponibilidad amorosa: “Habla, Señor, que tu siervo está dispuesto a escuchar” (1 Sam 3,9.10)".

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Esta semana Nicaragua estuvo marcada por descalificativos que salieron de la presidenta de Ciudadanos por la Libertad, Kitty Monterrey, que desconoció la existencia del bloque opositor conformado por la Coalición Nacional y UNAB, tras anunciar la alianza electoral con la Alianza Cívica. También la sancionada vicepresidenta Rosario Murillo continuó con su discurso de odio a opositores. Así también Enero ha sido marcado por las postulaciones de aspirantes a la presidencia de Nicaragua.

"Cuando la historia es más oscura y todo parece incierto, Dios se acerca para guiarnos e iluminarnos" dijo Monseñor Báez quien desde el exilio realiza su labor pastoral.

                                                  

El obispo recordó que Dios llamó a Samuel para ser profeta al "servicio de su pueblo" y era una misión que se miraba difícil para él porque "no estaba preparado y quizás no parecía la persona más idónea para ser profeta. La llamada del Señor es inesperada. Dios se caracteriza por la sorpresa".

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Báez agregó que "El Señor nos llama en medio de la vida cotidiana a pesar de nuestra pequeñez y fragilidad humana. Si respondemos con docilidad, él muestra su fuerza en nuestra debilidad y nos guía siempre con su amor. Al Señor se le responde como hizo Samuel. Con disponibilidad y confianza. Responder al Señor es cederle el protagonismo de nuestra vida y dejar que sea él quien nos conduzca. Muchas veces tendremos que emprender caminos nuevos e insospechados, pero siempre llevando en el corazón la certeza de que él está con nosotros". 

Monseñor Báez relató que Samuel no pudo responderle a Dios desde le primer momento y "para responder al Señor hay que acostumbrarnos a esperar, asumir con serenidad las oscuridades de la vida y nuestros propios errores y no dudar en pedir consejo a personas más experimentadas en la fe. La vocación de Samuel nos enseña también que Dios nos llama siempre para una misión. Cuando Dios llama nos conduce a una entrega y a un servicio más útil para los demás". 

Al igual que Samuel los primeros discípulos de Jesús salieron de su "comodidad" de lo que ya conocían con el profeta Juan el Bautista y siguieron al Maestro, quien les preguntó ¿Qué buscan?

"Para ser discípulos de Jesús lo primero es entrar dentro de nosotros mismos, excavar en el corazón y con sinceridad descubrir lo que se mueve y crece en nuestra intimidad. Llegamos a ser discípulos de Jesús si estamos convencidos de que en él encontraremos la realización de nuestros deseos más profundos y de aquello que más anhelamos en la vida" explicó Monseñor Báez.

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