Analistas: Daniel Ortega irá a comicios presidenciales sin cooperación venezolana

A diferencia del potente apoyo financiero que Daniel Ortega obtenía de Caracas cuando acudía a pasadas elecciones presidenciales, esta vez la cooperación venezolana es nula.

MANAGUA - Por varios años, Marcos Escobar colaboró con entusiasmo en la entrega del “Plan Techo”, un programa de asistencia social del gobierno del presidente Daniel Ortega, que consistía en la distribución de láminas de zinc a las familias más pobres de Nicaragua.

El “Plan Techo”, al igual que otros programas sociales, fue posible gracias a la cooperación venezolana, que suscribió el fallecido expresidente Hugo Chávez con Ortega el 20 de enero de 2007, fecha en que el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) regresó al poder.

Hoy, alejado de las estructuras partidarias y sumergido en el desempleo, Escobar lamenta que, a pesar de su colaboración incondicional en la entrega de techos, jamás obtuvo el beneficio de “una vivienda digna”, como ocurrió con otros simpatizantes del gobierno.

“No hemos sido beneficiados. El gobierno pensaba que íbamos a ocupar esa ayuda para luego vender las cosas. Yo trabajé con ellos, anduve entregando techos, y no hemos recibido nada de eso”, se queja Escobar, quien descansa en unas cajas de cartón que le sirven de cama.

A Escobar lo acompañan una docena más de ciudadanos que, al igual que él, permanecen en la indigencia. Hastiados de la situación política, procuran sobrellevar sus problemas: la falta de acceso a una vivienda, el desempleo y la alimentación.

Cuando Daniel Ortega suscribió el acuerdo de la cooperación venezolana tras su retorno al poder en 2007, anunció paralelamente que Nicaragua se incorporaría a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el bloque político regional en el que se moverían más de 3.000 millones de dólares.

La cooperación venezolana en Nicaragua alcanzó unos de sus mayores repuntes durante las elecciones de 2011, año en que Ortega fue reelegido en unos comicios cuestionados por la oposición y la comunidad internacional. Ese año el país recibió más de 500 millones de dólares, según datos del estatal Banco Central.

Sin embargo, después Ortega recibió más dinero de Venezuela. El Banco Central reflejó que en 2016 Nicaragua obtuvo más de 700 millones de millones de dólares.

Las campañas del partido sandinista tras volver al poder estuvieron marcadas por el eslogan “El presidente de los pobres”, como el vehículo para sus “ambiciones reeleccionistas”, apoyadas en ese entonces por Chávez.

“Entre el 2010 y 2014, la cooperación venezolana superaba los flujos anuales de los 500 millones de dólares. Estás hablando de montos extraordinarios para una economía tan pequeña como la nuestra. Eso representaba más del 40% del total de la cooperación total recibida”, explica el doctor Arturo Cruz, un estudioso de la cooperación venezolana en Nicaragua.

Cruz comenta a la Voz de América que los flujos de la cooperación de Venezuela “eran espectaculares” para Managua, quien aparte recibía dinero de organismos multilaterales, aunque reconoce que representaban un pequeño porcentaje con relación al dinero proveniente del chavismo.

“Esos eran los años de vacas gordas y cuando hay vacas gordas, la mediación entre estado-sociedad, que descansa en gran medida en los recursos que vos contás, es mucho más fluida, mucho más fácil y eso se reflejó en el caso de Nicaragua, que le permitió elaborar un sinnúmero de programas de régimen clientelar, bajo argumento de que así capturas a ese segmento de la sociedad, que van a ser tus votantes cautivos”, valora Cruz.

El doctor Cruz considera que algunos programas asistencialistas como el plan de entregar láminas de zinc, tuvieron un enorme impacto, sobre todo en estratos de menor ingreso.

“Lo increíble es que estos programas eran baratísimos. Treinta millones de dólares anuales en las láminas de zinc. Posteriormente hubo otros programas, como el bono solidario, que era mucho más considerable y creaba la condición en donde el empleado público era un prisionero de ese programa”, destaca el analista.

Pero la cooperación que en parte se distribuía en programas sociales no llegaba parejo a los seguidores de Ortega, tal y como ocurrió con Marcos Escobar, quien ahora sortea su pobreza en medio de “dádivas” de los pobladores.

                                                     

Corrupción opacó logros de cooperación venezolana

Cuando Ortega y Hugo Chávez suscribieron el convenio de cooperación, el precio del barril de petróleo rondaba desde entre 100 a 140 dólares, algo que, según el analista y exembajador en Washington Arturo Cruz, “tuvo un impacto a favor del gobierno en las elecciones de 2011”.

“Si te están entrando 500 millones de dólares anuales fuera del presupuesto formal para que vos gobierno lo gastés con una gran discrecionalidad, eso te da una gran ventaja electoral competitiva”, dice Cruz.

Pero el dinero proveniente de Venezuela no solamente fue utilizado para programas sociales, sino para forjar una alianza con los sectores empresariales más prominentes del país y para “comprar conciencias y controlar la totalidad de la institucionalidad pública, y cultivar una clientela política”, considera el economista y exdiputado opositor Enrique Sáenz.

                                                    

Desde el exilio, Sáenz, quien fue miembro de la Comisión Económica del Parlamento Nacional, explica a la VOA que el proceso de la cooperación venezolana fue “fraudulento” por su manejo.

“De hecho, ese fue el mayor fraude de la historia económica y de la historia política de Nicaragua y casi seguramente de Centroamérica”, valora el parlamentario.

Chávez y Ortega suscribieron un convenio de Estado a Estado por medio del cual Venezuela se comprometió a suministrar la totalidad de los requerimientos de petróleo de Nicaragua.

“Pero los dos personajes acordaron canalizar los flujos financieros de la cooperación como una operación privada, bajo control empresarial de Ortega. Esto le permitió acumular una formidable fortuna y, además, apoderarse de los lucrativos negocios de la energía y del combustible”, explica el exdiputado.

“Con la cooperación comercial cometieron tales tropelías que llegaron al punto de que instituciones oficiales del gobierno venezolano se quejaron porque, aprovechando los precios preferenciales que pagaba Venezuela, compraban productos en el exterior y los vendían como si fueran producidos en Nicaragua”, añade.

Producto de la corrupción y privatización de la cooperación venezolana en Nicaragua, denunciada por opositores al gobierno de Ortega y revelada por investigaciones periodísticas como la de Octavio Enríquez, del semanario Confidencial, se conoció de un desvío de “más de 3.047 millones de dólares sin ninguna clase de ley o escrutinio público”.

También esto impactó en la poca incidencia que la cooperación venezolana tuvo en la reducción de la pobreza y extrema pobreza en Nicaragua, expresa el sociólogo Cirilo Otero a la VOA.

“Eran programas dispersos y cargados de populismo. No tenía coherencia ni tenía una meta para definir cambios. Lo que se hacía era ir a sitios para tener fotografías y relevancia comunicacional, más que por reducir la pobreza, y tercero evidentemente no tenían un análisis sociológico ni un análisis previo de cómo está la situación y ver si se superó una deficiencia”, indica Otero, quien lamenta que las personas terminaron “aprendiendo a estirar la mano y no a enfrentar la situación de dificultad”.

Elecciones sin apoyo económico de Venezuela

Desde la llegada de Ortega al poder en 2007, el mandatario enfrentará por primera vez unos comicios presidenciales sin el dinero de Venezuela, que era utilizado para campañas políticas y programas sociales para los más pobres.

Los datos más recientes del Banco Central de Nicaragua reflejaron que no hubo cooperación venezolana durante el primer semestre de 2020.

“En este año electoral, la cooperación no va a tener peso, porque no existe. Hace dos años ya estaba en 27,2 millones de dólares, lo cual es el 2,6 por ciento de la cooperación global, que ha disminuido. Entonces, al comparar ese dato con 500 millones en sus mejores momentos, es nula”, detalla el doctor Arturo Cruz.

De hecho, el analista considera que la crisis política actual que se vive en Nicaragua es derivada de la que existe en Venezuela.

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“Cuando la cooperación venezolana disminuye, el gasto público se mantuvo y eso llevó al gobierno a aumentar la carga tributaria. Entonces la gente sintió que le estaban sacando, precisamente supongo yo, recursos de su bolsa para darle sustento a esos gastos clientelares que antes los financiaba la cooperación venezolana”, indica Cruz.

Además, Cruz considera que debido al crecimiento del PIB per cápita que tuvo Nicaragua, esto provocó que la sociedad exigiera más, y la capacidad que tenía el régimen de satisfacer esas expectativas eran pocas.

                                                     

Durante un acto parlamentario en Nicaragua a finales de 2020, la VOA consultó por qué hubo una reducción de la cooperación venezolana en Nicaragua al embajador del chavismo en Managua, José Javier Arrúe de Pablo, y este señaló que “se debió al bloqueo que tenemos del imperio”.

“Evidentemente que la situación económica, política y social del bloqueo que tiene Venezuela afecta, pero no afecta el espíritu y la solidaridad nacida con Chávez”, dijo el diplomático

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