Monseñor Báez: "Jesús como buen pastor inspira a líderes políticos"

En su homilía de este domingo 25 de abril Monseñor Silvio Báez hizo referencia a Jesús como el único y buen pastor, quien debe ser una figura que inspira incluso a los líderes políticos de Nicaragua a servir al pueblo de manera desinteresada, siendo amigo de los pobres y cercanos al pueblo.

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“La figura de Jesús Buen Pastor es también inspiradora para los líderes políticos que quieren servir al pueblo y buscar el bien de la gente. Un líder auténtico se olvida de sí mismo, no busca hacer carrera ni acumular dinero, solamente desea servir en modo desinteresado. Jesús Buen Pastor nos enseña que no basta dirigir, gobernar o controlar. Como dice el evangelio de hoy, hay lobos feroces dispuestos a devorar y destrozar. Por eso, los dirigentes políticos, inspirados en Jesús Buen Pastor, deben cuidar y defender la vida y la dignidad de las personas. Más que deslumbrar con discursos y hacer grandes promesas, deben ser amigos de los pobres hasta quedar impregnados de sus dolores y esperanzas. Si los líderes no son cercanos al pueblo, si no sienten sus sufrimientos y no comparten sus aspiraciones son, como dice el evangelio, “ladrones y salteadores”, “asalariados a quienes no les importan las ovejas” Expresó el religioso.

                                                  

Asimismo, aclaró que “en contraposición con el buen pastor, el evangelio habla del “asalariado” que no es pastor. Este realiza su trabajo por interés personal, está con las ovejas solo por el salario que recibe o por las ventajas que puede obtener de ellas. En realidad, no ama a las ovejas, le basta gobernarlas. Por eso, cuando “ve venir al lobo”, que amenaza la integridad del rebaño y pone en peligro la vida de las ovejas, las abandona y “huye”.

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De igual manera recordó “los pastores no deben olvidar que solo Jesús es el pastor de su pueblo. En la Iglesia, el párroco no es el dueño de la parroquia, ni el obispo el dueño de la diócesis, ni el animador del grupo o del movimiento es dueño de la gente. El pastor que se parece a Jesús ama a las ovejas, no las domina con fuerza ni las maltrata, sino que las inspira con su ejemplo y las trata con misericordia y respeto. El pastor que se parece a Jesús vive, sufre y reza por la gente. El pastor auténtico defiende a su pueblo y denuncia todo lo que lo amenaza, aun a costa de descontentar a algunos y de arriesgar su vida, su fama o su carrera eclesiástica”.

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