Monseñor Báez: Dios no está de parte de funcionarios corruptos, ni de los policías que reprimen, ni de los torturadores

Cortesía: Winston Potosme

“Dios está de parte de las víctimas, en quienes se prolonga el dolor del Crucificado del Calvario”, expresó Monseñor Silvio Báez, en referencia a la muerte, dolor y represión que desató el régimen de Daniel Ortega, a raíz del estallido social en 18 de abril de 2018 que dejaron al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En su homilía, Monseñor Báez cita los acontecimientos dramáticos de la pasión y muerte del Señor Jesucristo “El proceso judicial al que fue sometido Jesús estuvo plagado de mentiras y falsos testimonios. Quien lo condenó, Pilato, sabía que actuaba injustamente y que condenaba a un inocente, pero pesaron mucho más sus intereses personales y sus ambiciones políticas. Jesús fue una víctima del poder imperial criminal y del poder religioso inhumano, gente de corazón duro y conciencia oscurecida. Jesús no simplemente murió, a Jesús lo mataron”

Al igual que en los tiempos de Jesucristo, el Obispo recuerda que Dios no está de parte de la muerte, sino a favor de la vida. “Dios pone vida, donde los hombres ponen muerte. Los hombres destruyen la vida, pero Dios la resucita”

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Según Monseñor Báez, la justicia no es negociable y la impunidad es inaceptable a los ojos de Dios, por eso la resurrección de Jesús es la reacción de Dios ante la injusticia de los que matan la vida “La resurrección de Jesús no solo es la manifestación de la fuerza de Dios que se impone sobre el poder destructor de la muerte, sino la victoria de la justicia por encima de las injusticias de los hombres”

En su homilía, el religioso reiteró que Dios está de lado de los que sufren, de los pobres, de los excluidos, de las víctimas. “Dios no está de parte de los sistemas políticos criminales e injustos, ni de los poderosos que oprimen a sus pueblos. Dios tampoco está de parte de los jueces que condenan a los inocentes, ni de parte de los testigos falsos. Dios no está de parte de los funcionarios corruptos, ni de los policías que reprimen, ni de los torturadores que humillan y hacen sufrir. Dios está de parte de las víctimas, en quienes se prolonga el dolor del Crucificado del Calvario”

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Báez manifestó que las manos y los pies, atravesados en la crucifixión son los signos del sufrimiento, en las marcas del dolor y lágrimas de las víctimas “es la carne del pobre, del hambriento y del enfermo. La carne llagada de Cristo es la carne de los perseguidos y oprimidos, de los presos políticos y de los exiliados, de los torturados, desaparecidos y asesinados por la represión”


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Ante esto, el Obispo llamó a la feligresía a no ser indiferentes ante la carne de quien sufre, “Jesús resucita allí donde se sufre para que otros no sufran, allí donde se lucha y hasta se muere para evitar la muerte de otros. Jesús resucita cuando escuchamos el grito de las víctimas y somos solidarios con sus exigencias de justicia. La resurrección del Señor nos asegura que, a pesar de los miedos, los fracasos y las amenazas, nunca se perderá ningún esfuerzo que hagamos por defender la vida, la dignidad humana y la libertad”

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