Báez: la iglesia no teme, Dios no está con Jezabel, reina malvada y criminal

Monseñor Silvio Báez en su homilía de este domingo aseguró que la Iglesia no tiene temor, esto tras los ataques y amenazas de Daniel Ortega y Rosario Murillo hacia obispos y sacerdotes en Nicaragua. Báez recordó las amenazas de la reina Jezabel al profeta Elías quien se tuvo que resguardar su vida. Báez dejó claro que Dios no está con Jezabel.

“En el momento de la persecución, Dios no se pone de parte de Jezabel, la reina malvada y criminal, que se servía de la religión para someter al pueblo. Dios acude en ayuda de su profeta. Como una madre amorosa, Dios cuida siempre de sus siervos fieles. Dios es más fuerte que las amenazas y las acciones perversas de las fuerzas tenebrosas de la opresión y la muerte. Por eso es por lo que también hoy la Iglesia no teme cuando es atacada o perseguida y se mantiene fiel a su misión con el auxilio de Dios que nunca la abandona” dijo el obispo auxiliar de Managua.

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Además, señala que “lo que le ocurrió a Elías nos puede pasar a todos. Hay momentos en la vida en que nos abruman las dificultades, los frutos conseguidos no corresponden al esfuerzo hecho, nos sentimos dominados por el cansancio y tenemos deseos de abandonarlo todo. También en las luchas sociales, muchas veces nos desanimamos, percibimos que las estructuras injustas de poder son invencibles, nos contagiamos del sentimiento de impotencia que se va instalando en el corazón de muchos y hasta surge la tentación de olvidarse de todo” enfatizó el religioso.

                                              

Por tal razón aconseja que “en esos momentos hay que ser realistas y afrontar las dificultades, pero sin agrandar los problemas ni propagar un sentimiento de derrotismo. Cuando las cosas se vuelven oscuras, la historia indescifrable y el futuro incierto, es cuando más despiertos debemos estar. Se necesita serenidad y lucidez. Podemos bajar los brazos momentáneamente, pero no en modo definitivo. Podemos incluso abandonar nuestra tierra, como Elías, para poner a salvo la vida, pero sin desesperar. Si la sensación de fracaso y el sentimiento de impotencia se instalan en nuestra vida nos debilitamos, se nos seca el corazón y se nos oscurece la mente” refirió Monseñor Báez en su homilía este domingo 8 de agosto. 

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Asimismo, Monseñor Báez expresa que el relato de Elías, hastiado de la vida y hundido en el fracaso, “nos enseña que nunca estamos solos en esos momentos tan duros. Hay siempre una fuerza misteriosa que desde dentro nos empuja a continuar y nos invita a no rendirnos”.

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