Periodistas presos y medios confiscados, Daniel Ortega enemigo de una prensa libre

Periodismo en Nicaragua, el reto es seguir informando

En el Día Nacional del Periodista, Nicaragua suma 218 violaciones a la libertad de prensa ocurridas entre enero y febrero de 2022, según el monitoreo de derechos humanos de La Prensa.

En un país con periodistas encarcelados, medios de comunicación confiscados, amenazas constantes, asfixia económica y autocensura del gremio, los espacios digitales se han convertido en la principal trinchera y refugio de periodistas para mantener informada a la ciudadanía ya sea desde adentro o fuera de Nicaragua. 

Sin duda, son días grises para el periodismo nicaragüense. El pasado 3 de febrero, el comunicador Lesther Alemán fue condenado por la justicia Ortega Murillo a 13 años de prisión. El 9 de febrero, el periodista Miguel Mora, fundador del canal de televisión 100%Noticias y exaspirante presidencial fue también condenado a 13 años de cárcel. El 16 de febrero el cronista deportivo, Miguel Mendoza, fue sentenciado a 9 años de prisión. A los tres se les inhabilitó para desempeñar cargos públicos y se les acusó por el supuesto delito de menoscabo a la integridad nacional.

Asimismo, la estudiante de periodismo, Samantha Jirón permanece detenida desde noviembre cuando fue acusada sin precisar el delito que se le imputa.

Para este 3 de marzo se espera el juicio contra Cristiana Chamorro, expresidenta de la extinta Fundación Violeta Barrios de Chamorro, su hermano Pedro Joaquín Chamorro —ambos hijos del mártir de las libertades públicas de Nicaragua—, Walter Gómez, contador general, Marcos Fletes, administrador financiero y su conductor Pedro Vásquez. De igual manera, en ausencia serán juzgados la exdirectora ejecutiva, Ana Elisa Martínez, la periodista Lourdes Arróliga y el exdirector de derechos humanos, Guillermo Medrano. Los señalados han sido acusados por supuesto lavado de dinero.

El gerente del asaltado, Diario La Prensa, Juan Lorenzo Holman Chamorro, continúa preso en El Chipote. Así como el comentarista político, Jaime Arellano, bajo arresto domiciliar. 

Frente a un régimen opresor que se esfuerza por acallar las voces críticas, el periodismo nicaragüense surge como un acto de resistencia: Cuando un periodista recorre las calles de su municipio bajo vigilancia policial, cuando una mujer de prensa ejerce el oficio sabiendo que podría costarle su libertad y su vida, cuando los periodistas exiliados se esfuerzan cada día por mantener encendida la llama de la información.

En los primeros 59 días del año 2022, se registran 218 violaciones a la libertad de prensa. 114 ocurrieron en enero y 104 en febrero. Entre las principales causas está el uso abusivo del poder estatal, agresiones y ataques.

En 2021, 171 personas fueron víctimas de violaciones a la libertad de prensa. Entre mayo y agosto, 52 periodistas independientes fueron citados por el Ministerio Público. A algunos de los interrogados se les amenazó de ser procesados por supuestamente violar la Ley de Ciberdelitos, según el Informe de Violaciones a la Libertad de Prensa, publicado por el diario La Prensa.

“Defendemos a la gente”

Ángela Saballos fue la primera mujer que ingresó a la sala de redacción del periódico La Prensa cuando en el diario solo se admitían varones. Su admiración por este oficio lo tuvo claro desde niña.

 “El periodismo es la voz de los que no tienen voces porque nos atrevemos a decir lo que los demás no pueden decir por vergüenza o porque están presos u otro problema, nosotros sí lo decimos. Defendemos a la gente”.

Narra que tras bachillerarse en Managua su padre resolvió enviarla a estudiar “dentistería” a Estados Unidos por ser una carrera que comulgaba mejor con la mujer, sin embargo, al cabo de un año Saballos abandonó sus estudios y volvió a Nicaragua para estudiar periodismo, pero sin el apoyo económico de su familia y así lo hizo.

En el último año de la carrera, la universidad eligió a los mejores estudiantes para hablar frente a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Entre los seleccionados estaban:

 Ángela Saballos y Bayardo Arce. 

“Yo tenía mi discurso basado en que a las mujeres no nos daban los mismos espacios que a los hombres”, Saballos recuerda que fue así, reclamando su derecho a trabajar como se ganó su lugar en el medio tradicional de La Prensa. “Entré en el año 69 y le pedí al doctor Pedro Joaquín Chamorro (PJCH) que me enviara a las coberturas más peligrosas y a todas fui yo”. 

Saballos insiste que trabajar de periodista en un medio opositor a la dictadura de Anastasio Somoza era difícil, sin el periodismo serio era respetado hasta por los mismos guardias. Recuerda que en una ocasión estaba en el Palacio Nacional y el jefe de la seguridad de nombre Samuel Genie, la encaró por publicar su puerta secreta.

 “Me quería estrangular de enojado y ahí me defendieron de él y no me llevaban presa por eso”.  

Ángela Saballos ha publicado ocho libros y dice que se mantiene vigente escribiendo una novela histórica, que aún no concluye porque está inspirada en Nicaragua. 

“El periodismo no te hace millonaria, pero te da una satisfacción extraordinaria. Sabes que estás haciendo la diferencia todo el tiempo”, dice esta comunicadora a los 77 años.

“Ahora es más complicado”

El periodista Guillermo Cortés recuerda sus inicios con el “Periodismo de Catacumbas” ejerciendo el oficio a la clandestinidad, cuando era estudiante de la carrera. Explica que, en el año 1978, la dictadura de los Somoza había maniobrado una estrategia para censurar los medios de comunicación a través de cierres, multas y leyes. No tuvo éxito.

Recuerda que había una organización gremial llamada Sindicato de Radio Periodistas de Managua, ubicada donde ahora es el Ministerio del Trabajo, que era integrada por todos los medios de comunicación a nivel nacional.

 “Los directivos estudiaron que no era posible que la población se quedara sin información cuando se estaba iniciando una lucha armada contra Somoza”. Relata que la estrategia se centró en leer las noticias desde los púlpitos de las iglesias católicas.

Cortés destaca que esta práctica duró muy poco, sin embargo, se cumplió el objetivo que fue burlar el cerco de la censura de Somoza. 

“Yo miraba a periodista connotados y me miraba como ellos escribiendo noticias en una máquina Olimpia”. Recuerda que el primer día del oficio fue enviado a leer noticias con Maritza Cordero a la iglesia del barrio Ducualí y la iglesia San Pio X en Bello Horizonte.

Para Guillermo Cortés el escenario actual “es más complicado” y cree que, la resistencia del periodismo se está dando en el exterior con las múltiples plataformas digitales y en menor escala en el interior del país. “Los periodistas exiliados mantienen la llama viva del periodismo”.

Reporteros de calle

El fotorreportero de La Prensa, Oscar Navarrete, cuenta que entre las dificultades que ha sorteado para ejercer el oficio está la de cuando un paramilitar le puso una pistola en la sien durante daba cobertura. También cuando fue vapuleado por policías en un centro comercial de Managua y el año pasado él junto a un grupo de reporteros fueron interceptados abruptamente por varias patrullas y motorizados uniformados en Estelí.

Está consciente que al salir con su cámara al cuello estará expuesto al peligro y doblemente amenazado por pertenecer a un medio independiente. “Se corre el riesgo de que alguna publicación sea interpretada como amenaza de ciberdelito”. “Los que viven en el exilio tienen una ventaja sobre los que aún estamos haciendo periodismo desde el país”.

En este sentido, Navarrete explica que los espacios están cerrados para quienes ejercen en Nicaragua. “En el exilio puedes manifestarte libremente sin temor a represalias o que vallas a ser señalado de estar saboteando la estabilidad de la nación. Puedes firmar tus trabajos periodísticos e inclusive interactuar más en redes sociales, aquí todo puede ser usado en nuestra contra”.

“Llamado de urgencia”

Por su parte, la periodista Tania Narváez, señala que este primero de marzo no hay motivos para celebrar al periodista en Nicaragua, cuando el oficio se ejerce desde el anonimato bajo una la amenaza de la Ley de Ciberdelitos, que lo único que ha generado es pánico y desempleo entre el gremio periodístico.

“Con solo el hecho de decir que soy periodista independiente, es un problema, porque no todos nos ven como lo que somos, periodistas”, sin embargo, esta comunicadora cree que, en medio de limitaciones y tropiezos, aún se puede resistir en el periodismo. “He tenido que procesar ideas, contar historias, emprendimiento, entre otras cosas”.

Un justo reclamo que hace esta periodista caraceña es la falta de empatía que muchas veces se recibe desde el mismo gremio. “Yo en lo personal, hago un llamado de urgencia a todos los dueños de medios y editores a que comprendan la situación, para el periodista de calle no es nada fácil. Muchas veces, nuestras notas no pueden llevar nombre y apellidos de nuestras fuentes y por el bien de todos, se debe respetar”.

Tania Narváez concluye que el mayor temor tanto del entrevistador y como el entrevistado yace en que las seguras repercusiones recaigan sobre los familiares.

“Periodismo ciudadano”

Para el reportero, Denis García, desde el 2018 con la crisis sociopolítica y económica, el periodismo nicaragüense se ha visto sumamente golpeado. Dice que casi 50 hombres y mujeres de prensa segovianos a lo sumo han quedado 15. “Somos pocos los que estamos quedando en Nicaragua ejerciendo nuestro trabajo”. 

Denis señala que hay una “asfixia económica para el gremio”. Explica que es notoria la falta de pautas publicitarias porque hay temor en la población de anunciarse en medios independientes ya que consideran que sus negocios podrían ser cerrados.

Además de laborar para radio Corporación como corresponsal, este comunicador colabora con radio ABC Stereo y mantiene un espacio televisivo en su natal Somoto. Recuerda que antes se recorría los 27 municipios segovianos sin ninguna preocupación. Ahora es totalmente diferente y la comunicación en su mayoría es vía telefónica.

“La gente no quiere que mencionen su nombre, la gente no quiere hablar porque hay bastante temor. Me dicen: yo le doy la entrevista, pero no me saque el audio o mencióneme como otro nombre y en el caso mío que es radio se me dificulta más”.

Denis García, cree que su compromiso es mantener la llama viva del periodista, aunque por ahora parezca “una llamita”, porque los ciudadanos que no tienen voces merecen ser escuchados. “Yo admiro a muchos campesinos que hoy han salido a hacer periodismo sin ser periodistas. Es el periodismo ciudadano que cuenta su realidad”.

Exilio y periodismo

La periodista Lucía Pineda Ubau, directora de 100%Noticias, en menos de cuatro años ha pasado por censura, expropiación del medio tradicional, cárcel y exilio, pero sigue informando lo que ocurre en Nicaragua con el mismo espíritu de valentía.

“Ellos decidieron arrasar y exterminar a 100%Noticias, pero no lo han logrado hacer. Ni la cárcel, ni la confiscación, ni el exilio nos ha vencido”, agrega Pineda.

“Estamos manteniendo al aire nuestras plataformas, gracias a la generosidad de la gente y las organizaciones que tienen el compromiso de apoyar un periodismo y prensa libre”.

Aunque el 11 de junio de 2019 tras salir de la cárcel bajo la Ley de Amnistía, esta experimentada periodista tuvo la oportunidad de dejar en el olvido el oficio y empezar de cero fuera de Nicaragua, prefirió mantener a diario las jornadas intensas y no darle gusto al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo

Lucía Pineda está convencida que los múltiples esfuerzos por acallar el periodismo en Nicaragua no han dado frutos. “Cerraron y asaltaron tres medios y surgieron treinta medios más. Unos más exitosos que otros, pero ahí están vivos”.

Compromiso inclaudicable

En 2021, La Prensa documentó al menos 52 comunicadores nicaragüenses empujados al exilio. El periodista de investigación Octavio Enríquez, ganador del Premio Internacional Rey de España en 2014 y de un Ortega y Gasset en 2011, abandonó el país en agosto pasado para proteger su integridad, pero no ha dejado de informar, al contrario, afirma haberlo asumido como “un compromiso inclaudicable” en casi 23 años de ejercicio.

Enríquez, coincide con sus otros colegas que las circunstancias para ejercer el periodismo no son fáciles dentro y fuera del país.

 “Vivimos los momentos más oscuros como sociedad y eso afecta nuestro trabajo y como estamos reportando y publicando noticias”. Añade que el compromiso del periodismo está en el valor de quienes se atreven a publicar pese a la imposición de ser silenciados desde el poder. 

“Los que estamos ejerciendo, denunciando y explicando, lo que ocurre, continuamos con el trabajo de quienes nos antecedieron: PJCH, Danilo Aguirre, tantos. Lo hacemos porque el periodismo es un servicio público”, agrega que “somos cronistas de nuestro tiempo, contamos la historia de cada día del país”.

Octavio Enríquez reafirma que cada uno pone su grano de arena al no permitir un país sin memoria. “Un país que olvide las injusticias cometidas, la impunidad, la corrupción. Seguiremos trabajando”. 

Seguir informando

La directora del portal digital Nicaragua Investiga, Jennifer Ortiz, considera que, a pesar de los cercos gubernamentales y la censura, el periodismo ha encontrado distintas formas de seguir contando lo que ocurre en el país, aunque se vuelve más difícil.

Asimismo, destaca la importancia de las nuevas tecnologías como aliados vitales para que los medios sigan operando. “Nunca antes había tanta interconectividad”.

Al igual que lo han expresado los periodistas locales, Ortiz quien se encuentra exiliada desde el año pasado, reconoce que las fuentes no desean hablar por el estado de terror que se ha impuesto desde el oficialismo. No obstante, aclara que siempre hay elementos para desentrañar las cifras y objetivos ocultos del aparato estatal. 

Para encontrar las inconsistencias o contradicciones del poder, esta periodista recomienda indagar en los sitios web, medios oficialistas, en los pocos informes estatales, en el desliz de algún funcionario, en las declaraciones del pasado porque siempre es posible encontrar datos de interés público. 

“Aunque no sea algo que se deba instalar como una práctica recurrente, en el contexto actual es claro que usar el anonimato para proteger a nuestras fuentes y lograr información, también se vuelve válido y necesario”.

La Prensa, Confidencial y 100%Noticias cambiaron de forma acelerada su formato tradicional a espacios digitales. Desde agosto del 2021, Nicaragua se convirtió en el único país del continente que no cuenta con periódico impreso.

Mientras las oficinas del diario La Prensa permanecen tomadas, las instalaciones de Confidencial y 100%Noticias se han convertido en instituciones del Estado donde los vecinos aseguran “nadie llega”.

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