Otro campesino asesinado en Jinotega

Baleado en la cabeza, en el sector de Plan de Grama.
Denis García

La ola de asesinatos de campesinos en la región norte de Nicaragua continúa imparable. Pobladores del sector de Plan de Grama, municipio de Wiwilí, reportaron este lunes la muerte del ciudadano José Francisco Rivas Valle, de 37 años de edad, cuyo cuerpo fue encontrado por un niño que dio inmediato aviso a dos personas que lo identificaron. 

 Fausto Rivera y Sara Vázquez, vecinos de esa localidad del departamento de Jinotega, dijeron que la noche del domingo escucharon varios disparos y que este lunes temprano se enteraron del crimen.

El fallecido presentaba dos impactos de bala, en el ojo izquierdo y en la parte frontal de la cabeza. En sus investigaciones preliminares, la Policía atribuyó el asesinato a un "crimen pasional", argumentando que Rivas Valle fue ultimado cerca de la vivienda de una mujer con la que supuestamente tenía una relación. Los atacantes huyeron del lugar después de dispararle al campesino.

En las últimas semanas, varios habitantes de la zona norte de Nicaragua han aparecido muertos, sin que los autores de los crímenes sean detenidos. La mayoría de los asesinados eran opositores al gobierno.

La socióloga Elvira Cuadra advirtió recientemente que el gobierno de Daniel Ortega ejecuta una sexta etapa de la represión en Nicaragua, que consiste en "ejecuciones selectivas" de activistas políticos o de personas identificadas como opositoras en zonas rurales del país.

De acuerdo a un informe de la investigadora, esta modalidad busca “desmovilizar” y dejar “sin posibilidades de acción” a líderes sociales y del movimiento cívico.

El estudio revela que entre octubre de 2018 y el 15 de julio pasado se produjeron 29 muertes violentas, de las cuales por lo menos 21 de los casos podrían tipificarse como “muertes relacionadas con alguna clase de motivación política”.

La mayoría de estos crímenes se han perpetrado en Wiwilí, El Cuá y San José de Bocay, municipios de Jinotega, y en Río Blanco, en Matagalpa, indica el documento.

Cuadra sostione que los asesinatos “no son casuales”. Conclusión a la que llegaron luego de identificar que en los crímenes “participan grupos de tres y más personas; que hay un alto nivel de organización; que hay planificación del asesinato; y la saña con la que han atacado a las víctimas, por ejemplo, hay personas que tienen dos y hasta seis disparos; se está usando armas de guerra”.

(Con la colaboración de Denis García)

 

                   

 Uno de los proyectiles que habría segado la vida del campesino José Francisco Rivas Valle.  (Foto Denis García)