Clima de inversión en Nicaragua plagado de riesgos dice EEUU

El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una advertencia a los inversionistas extranjeros a ser “extremadamente cautelosos” al invertir en Nicaragua bajo el régimen autoritario de Daniel Ortega.  En el informe, Estados Unidos plantea varios desafíos importantes para hacer negocios en Nicaragua, entre ellos, “un clima de inversión impredecible plagado de riesgos para la reputación y regulación arbitraria”.

Según el Departamento de Estado, han pasado casi tres años desde que la crisis político-económica de 2018 dejó más de 300 manifestantes pacíficos muertos, 2,000 manifestantes heridos y más de 100,000 nicaragüenses desplazados.

A esto, se suma que el régimen de Ortega continúa suspendiendo los derechos civiles garantizados constitucionalmente, deteniendo a los presos políticos y haciendo caso omiso del estado de derecho, creando un “clima” de inversión “impredecible plagado de riesgos” para la reputación y regulación arbitraria. 

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Estados Unidos señala que en 2020, la Asamblea Nacional controlada por Ortega aprobó seis leyes represivas que deberían alarmar a los inversionistas, principalmente la “ley de protección al consumidor” que podría evitar que las instituciones financieras tomen decisiones independientes sobre si prestar servicios a los clientes financieros, incluidas las entidades sancionadas. 

A este clima, Estados Unidos agregó que el régimen incauta propiedades siguiendo facturas fiscales supuestamente arbitrarias “encarcelando a personas sin el debido proceso hasta que se negociaron y pagaron los impuestos”. Además, las multas arbitrarias y las inspecciones aduaneras perjudican a las empresas extranjeras que importan productos.

Respecto a los alcances de la pandemia COVID-19, el informe indica que la emergencia sanitaria afectó la economía, trastornando el turismo y la inversión, pese a los intentos del régimen de ocultar el alcance de la pandemia, incluida la cantidad de casos nuevos y muertes, pudieron haber dañado la “confianza” de los consumidores y los inversores.

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Bajo este panorama, Estados Unidos considera que hay desafíos importantes para hacer negocios en el país, entre ellos, el crédito desapareció, reformas fiscales que continúan dañando los márgenes de ganancia empresarial y aumentando los precios al consumido, y la mayoría de las organizaciones internacionales terminaron su asistencia al régimen debido a preocupaciones de derechos humanos.

La inflación aumentó otro 3 por ciento después de subir un 6,1 por ciento en 2019, y el número de nicaragüenses asegurados a través de la seguridad social, una medida de la solidez de la economía formal, cayó un 19 por ciento desde marzo de 2018. 

Además, Estados Unidos señala que el régimen busca inversión extranjera directa para proyectar normalidad y apoyo internacional en un momento en que la inversión extranjera se ha detenido luego de la violenta represión de abril de 2018. 

                                                    

“El gobierno ha buscado cada vez más inversiones extranjeras de otros países como Irán y China. ProNicaragua, la agencia de promoción de inversiones y exportaciones del país, prácticamente ha detenido sus actividades de promoción de inversiones. Prácticamente no tiene clientes debido a la actual crisis política”, advierten. 

ProNicaragua, ya estaba fuertemente politizado, se volvió más aún después de que Ortega instaló a su hijo, Laureano Ortega, quien fue designado para sanciones por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

El informe refiere que la economía todavía tiene un potencial significativo de “crecimiento” si se pueden superar los desafíos institucionales y del estado de derecho y se puede restaurar la confianza de los inversores. 

“La falta de restauración de las libertades civiles y la garantía de elecciones libres y justas podría provocar nuevos disturbios y conducir a un mayor aislamiento del régimen de Ortega”, señalan.

Según el Fondo Monetario Internacional, la economía de Nicaragua se contrajo 3.8 por ciento en 2018, 5.8 por ciento en 2019 y aproximadamente 3.5 por ciento en 2020. El Banco Mundial espera que la economía crezca 0.9 por ciento en 2021 a medida que se recupera de la pandemia de COVID-19. menos que el 2,5-3,5 por ciento pronosticado por el Banco Central de Nicaragua.

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