Ciclistas discriminados en Nicaragua: "somos un estorbo" lamentan

Óscar Navarrete

Sin ciclovías, con nulas consideraciones, expuestos a accidentes mortales mientras pedalean y cada día se vuelven blanco de los asaltantes. El ciclismo es una carrera desafiante en Nicaragua.

“Muchas personas creen que somos vagos y nos gritan en la vía: ‘busquen que hacer’ o nos cuestionan: ‘qué andan haciendo tan de mañana’, narra Lucia Asencio a 100%Noticias. 

Sin embargo, esta maestra y nutricionista asegura que los ciclistas como ella son ejemplo de organización porque cumplen con todos los roles y sacan tiempo para ejercitarse.

“Para poder salir tan temprano debemos dejar listo, todas nuestras obligaciones personales, familiares y profesionales para buscar esas dos horas rodando en bicicleta”.

Por las mañanas, Lucia trabaja en una escuela de primaria impartiendo las materias de danza e informática y por las tardes ejerce como nutricionistas.

Con 37 años de edad, Lucia es sobreviviente de cáncer de tiroides y dice que andar en bicicleta le ayudó a “canalizar” la enfermedad.

Fue el año pasado que en el mes de marzo le fue diagnosticado el cáncer, pero cinco meses más tarde fue operada en el hospital público Manolo Morales, justo cuando cumplía un año en el ciclismo. 

“Al hacer deporte el cuerpo está más preparado para la curación", dice convencida.

“Suponemos que, al ser positiva, activa y conocedora consciente, ayudó a que la recuperación fuera rápida. Además, el deseo de seguir compartiendo con mis compañeros de equipo me motivó a reincorporarme al deporte”.

Para Lucia pedalear es una actividad que sirve como complemento a otras disciplinas y entre ciclistas se comparten los hábitos de evitar trasnocharse o ingerir alcohol.

Recuerda que la primera vez cuando fue invitada a montar bicicleta de forma organizada tenía 25 años de no subir a una y le ganaban los nervios.

“Me llevaron a una ruta que para mis habilidades del momento no era la mejor, pero me divertí. Aceleré el corazón a mil y me di cuenta de que lo más lindo es llegar a la cima”, recuerda entre risas.

Lucia ha conocido a un número grande de ciclistas. Dentro de las reglas no escritas de esta comunidad está la de saludarse mientras van en marcha, incluso sin conocerse.

“Son relaciones motivadoras, te animan, te retan y festejan tus logros. En ocasiones hasta surge el amor entre ciclistas y crece la amistad porque es un grupo de diversas edades con distinto nivel educativo y profesional”.

Ciclistas en desventaja en Nicaragua

Lucia narra que, pese a que el ciclismo es amigable con el medioambiente y más saludable, también es más peligroso y constantemente su práctica somete a alto nivel de estrés. 

“Cuando hacemos ciclismo de montaña o MTB nuestros mayores temores es que nos salga un perro o que el terreno esté demasiado pedregoso y nos vayamos a caer, sin embargo, con el ciclismo de ruta el miedo es por los vehículos”.

En este sentido, Lucia explica que cada mañana es testigo de cómo conductores de buses, microbuses interlocales, carros y distintos vehículos rebasan la velocidad sin precaución e irrespetando las medidas de distancia del metro y medio que es lo recomendado por la ley de tránsito. 

También, señala que quienes andan en bicicleta sufren abuso, violencia e irrespeto en el transporte. “No solo no guardan distancia cuando van detrás de nosotros, sino que cuando nos quieren adelantar no lo hacen con el cuidado que merecemos. Llevan prisa, van de mal humor, no hay tolerancia y hasta el alcohol influye para provocar accidentes”.

Lucía destaca su tristeza al reconocer que el deseo de desarrollar una practica deportiva en el país como lo es el ciclismo se vuelve cada vez más riesgosa y peligrosa.

Por su parte, Carlos René López de 35 años coincide con Lucía que los factores para el ciclismo son adversos y hostiles, pero acepta que este deporte representa su forma de vida.

“Yo recorro las calles de Managua en bicicleta. De lunes a sábado me transporto a mi trabajo pedaleando, ida y vuelta”.

Carlos apunta que casi a diario le irrespetan las señales de alto o del semáforo y la única alternativa en la que se apoya para evitar accidentes es crear sus propia defensa o sexto sentido. Una autodefensa que se adquiere con el tiempo.

Andar en bicicleta es una práctica natural para Carlos, puesto que la realiza desde que era un niño. 
Este deportista realiza ciclismo de montaña y ciclismo de ruta en distintos equipos.

“Soy una persona competitiva y me gusta trazarme retos a mí mismo y quizás no sea de los mejores en el ciclismo, pero si soy de las personas que siempre empiezan y terminan el recorrido”.

Calos añade que para el gremio ciclista los conductores del transporte selectivo y colectivo en carretera abierta representan una amenaza por porque a sus ojos son considerado “un estorbo en la vía”.

“Ya me ha tocado lanzarme en carreteras áridas porque cabezaleros o choferes de buses, me silban en el oído de repente y lógicamente uno se asusta, pero agradezco a Dios que me ayuda a entender cuando estoy en peligro”.

Carlos agrega que ni siquiera portando todas las señalizaciones los ciclistas son respetados.

“Ocurre un fenómeno que ahora te pasan llevando, aunque vayas con ropa luminosa porque el ciclista semi profesional sabe cómo base que debe portar sus luces”.

Para Lucia pensar en ciclovías es un sueño muy difícil de realizarse en el país, sin embargo, cree que se pueden hacer campañas preventivas dirigidas al cuidado de los ciclistas. 

En la cual se involucren conductores, transportistas y población en general. Asimismo, Lucia considera que es necesaria la participación de la policía con patrullaje permanente en sitios reconocidos como “puntos calientes”.

Ciclistas víctimas de robos en Nicaragua

En julio pasado Mario Miranda fue víctima de robo a mano armada en el sector de Nindirí. Recuerda que era tipo 6:20 de la mañana cuando unos motorizados le salieron al paso mientras realizaba MTB entre Nindirí y Cofradía.

“Definitivamente no hay empatía. Es la ley de la jungla donde el grande se come al más pequeño. Desafortunadamente”.

Por su parte, Carlos apunta que además del sector de Nindirí, Veracruz y Ticuantepe también son puntos de robos. 

Asegura que entre los accesorios más codiciados por la delincuencia están los celulares, relojes Garmin o ciclo computadores y bicicletas en algunos casos.

Por su parte, Lucia cuenta que ella ha presenciado al menos dos robos y admite que en ambas ocasiones sus compañeros evitaron denunciar los atracos por no querer “perder tiempo”, pero admite que no hacerlo fue un grave error porque los números de denuncias no corresponden con los asaltos.

A diario se tiene conocimiento de asaltos hacia estos deportistas, aunque no se reportan. Y la inseguridad es familiar tanto en quienes practican ciclismo de ruta como los que realizan MTB. 

“Algunos usan técnicas sofisticadas como hacerse pasar por ciclistas y simular accidentes, cuando uno se acerca a ayudar terminan apuntándolo con una pistola o suben a sus vehículos la bicicleta”, dice Lucia.

En una ocasión Lucia realizaba MTB junto a sus compañeros y unos motorizados con pistola en mano les obligaron a bajarse de la bicicleta y entregar sus pertenencias.

“Algunos nos pueden criticar y decir para qué usan celulares si saben que les llama la atención a los ladrones. La verdad es que a veces se necesita de un teléfono para reportar algún accidente o a manera de prevención en la montaña”, aclara Lucia.

Jimmy Herrara es otro ciclista que se inició en esta disciplina hace siete años dice que este deporte es maravilloso, no obstante últimamente es más complicado porque a los accidentes se le suman los robos y cree que el incremento de estos últimos se debe a la crisis global.

Para evitar continuar siendo víctimas de robo, los ciclistas se han valido de algunas estrategias como portar un solo móvil dentro del grupo con las funciones básica de llamar y contestar.

Lucia, Carlos, Mario y Jimmy creen que es necesario que se generen campañas de consciencia y respeto hacia los ciclistas, ya sea  que este se practique como deporte o como un medio para ir al trabajo porque el mismo riesgo corren todos los usuarios y demandan mayor resguardo policial en los puntos señalados.

Conmoción por muerte del ciclista Miguel Vélez

En 2021 fallecieron al menos dieciocho ciclistas. Miguel Vélez fue uno de ellos, su muerte ocurrió el 11 de diciembre a la 5:00 de la mañana. Una tragedia que unió al gremio y por primera vez demandaron justicia a todo pulmón.

Vélez tenía 46 años y se encontraba ejercitándose en las cercanías de los semáforos del hospital Vivian Pellas cuando una camioneta Mitsubishi que era conducida por Humberto Chamorro Zabala en estado de ebriedad, lo atropelló.

Vélez había representado al país internacionalmente y era un referente para el ciclismo nacional. Todos los amantes de este deporte querían ser como él.

Para Carlos, la muerte de Vélez encendió las alertas de la violencia que sufren los ciclistas y a través de su caso se visibilizó el problema.

Aunque cada mañana antes de salir, Carlos, deja un mensaje a sus familiares con los itinerarios y horarios donde se ejercitará, admite que, desde el 11 de diciembre, hay un trauma familiar.

“Mi familia se queda preocupada y es razonable por todos los accidentes y robos que se han visto o conocen de otros casos de personas que practican el ciclismo, pero nos toca continuar haciendo el esfuerzo, hasta donde se pueda”.

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ