Báez: los poderosos que arrebatan la libertad a los pueblos y los dominan con las armas ejercen un poder ilegítimo

El religioso también comparó los reinos terrenales con el de Jesús y agregó que “en el reino de Jesús no hay legiones, ni espadas”.
Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua.
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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, durante su homilía en la Solemnidad de “Cristo Rey del Universo”, en donde la iglesia católica finaliza el año litúrgico, el líder religioso recordó que “quienes se imponen por la fuerza, están ya derrotados”. Esto en el contexto tras la farsa electoral en Nicaragua. 

Las lecturas bíblicas de este domingo proclamadas por la iglesia católica, colocan a Cristo como el único Rey del Universo.

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“Para los reinos del mundo lo esencial es ganar, en el reino de Jesús el más grande es el que sirve y cuida la vida de los demás. Jesús nunca quiso tener poder sobre nadie. Por eso, un día, cuando la gente quiso proclamarlo rey, después de haberse saciado con el pan que él les había dado, se escapó solo al monte para orar. Jesús tampoco tuvo nunca ni servidores, ni guardaespaldas. Sus discípulos no son sus súbditos, sino sus amigos”, expresó monseñor Báez.

El religioso también comparó los reinos terrenales con el de Jesús y agregó que “en el reino de Jesús no hay legiones, ni espadas”, señaló.

Durante su homilía, el líder católico también alentó a los nicaragüenses a mantener la fe puesta en Dios, recordando que “el reino de Jesús no es violento, ni se impone con la violencia. Nada violento es eterno. Por eso, el reino de Jesús es eterno”, explicó.

Nada es eterno

Monseñor Báez también analizó algunas dictaduras que han existido en el mundo a lo largo de la historia y recordó que ante las represiones que provocan a los ciudadanos, solo demuestran debilidad.

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“Quienes se creen fuertes porque son agresivos y humillan a los demás, lo único que hacen es mostrar su debilidad. Los poderosos que arrebatan la libertad a los pueblos y los dominan porque tienen las armas ejercen un poder ilegítimo que tarde o temprano terminará. La palabra de Jesús es verdadera porque es una palabra desarmada, que no tiene otra fuerza que su luz. El poder de Jesús fue vivir siempre privado de poder. Jesús no vino para dominar e imponerse, sino para servir y dar la vida por todos. Su poder fue lavar los pies a los demás como un siervo. Su trono es la cruz, en donde dio la vida por amor y murió con sus brazos abiertos, como en un eterno abrazo que desea acoger a toda la humanidad”, exhortó.

Báez, quien celebró la eucaristía en Miami, Estados Unidos, explicó que “la realeza de Jesús no es como las de este mundo. En los reinos del mundo, lo esencial es vencer”.

“En el reino de Jesús lo más importante es servir. Por encima del poder político y del poder económico y de cualquier poder, hay otro poder mucho mayor, que Jesús anunció e hizo presente en el mundo: el poder del amor y de la verdad, del servicio y del perdón. Por eso, pertenecen al reino de Jesús quienes son pobres de corazón, quienes poseen un corazón limpio, las personas libres, quienes son buenos y misericordiosos, quienes trabajan por la paz y la justicia”, continuó.

No ven la verdad

El jerarca de la iglesia en Nicaragua también manifestó que quienes ostentan el poder por la fuerza, se niegan a escuchar la verdad.

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“Al final, Pilato, desconcertado, le preguntó a Jesús: “¿Qué es la verdad?”. Es inútil que Pilato pregunte acerca de la verdad. Por eso Jesús no le responde. Quien prefiere el poder al servicio no puede escuchar la verdad ni comprenderla. Quien es insensible al dolor ajeno no conocerá nunca la verdad. Quien ha hecho de la corrupción un estilo de vida y se ampara en ella está condenado a no conocer nunca la verdad. La verdad estaba allí delante de Pilato. La verdad es ese hombre inocente, oprimido, flagelado y más tarde crucificado. Él encarna la voz de la verdad. Él es el Rey, el Mesías que juzga y salva, el hombre en quien Dios llegó hasta nosotros, no para dominarnos sino para liberarnos”, detalló.

Báez finalizó diciendo que “el reino de Dios ha venido como una pequeña luz de verdad que se ha revelado en la historia de Jesús. Acojamos esta luz y pongamosla en el centro de nuestra existencia como inspiración para que sea nuestro camino y nuestro destino. Así seremos más felices y el mundo será mejor”.

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