Analistas: políticos en Nicaragua no aprenden de la historia

MANAGUA - El proceso democrático en Nicaragua nunca ha sido fácil y este 2021, que ya enfrenta una difícil situación, trae a la memoria muchos hechos relevantes. El 4 de abril de 1954 se produjo la primera rebelión militar contra de la dictadura de Anastasio Somoza García, que terminó en una matanza.

En 2018, poco más de seis décadas después, una rebelión no armada, también en abril, terminó con una fuerte respuesta del gobierno y desató el conflicto político que hasta la fecha sigue sin una solución aparente.

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Para los analistas políticos, rescatar episodios dolorosos de la historia no implican tener una vocación trágica, porque esta vez los ciudadanos nicaragüenses quieren la vía pacífica.

“La gran diferencia con las protestas de abril (de 2018) es que fueron por la vía cívica, por la vía pacífica y hubo diferentes manifestaciones”, dio a la Voz de América el analista político Enrique Sáenz. “Tres años después la inmensa mayoría de los nicaragüenses siguen apostando por la vía pacífica”.

Según Sáenz, “aquí el gran problema no es la gente, sino que el dictador (el presidente Daniel Ortega) quiere a sangre y fuego permanecer en el poder cerrando todas las vías cívicas, igualito a Somoza".

El analista señala que lo que se repite como una constante en la nación desde la dictadura Somocista, la insurrección popular, la guerra civil y el pacto que finalmente permitió el retorno de Daniel Ortega al poder, es la cultura política tradicional.

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Con esa opinión coincide el sociólogo, historiador y analista político Oscar René Vargas, que compara la división del liberalismo que ocurrió en 2006, cuando Ortega volvió a la presidencia de Nicaragua con solo el 38% de los votos, con la división que actualmente enfrentan los bloques opositores.

“La cultura política tradicional nos lleva a repetir las fórmulas que se han aplicado anteriormente y por lo tanto a una repetición de la historia, aunque estas nunca sean iguales, pero se repiten”, explicó.

“Entonces, ¿qué es lo que pasa? Vamos a poner el ejemplo de 2006. En 2006 los liberales se dividieron en dos corrientes, lo que permitió la subida al poder de Daniel Ortega”, añadió.

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Para los analistas, las lecciones del pasado aún no han sido aprendidas por los actores políticos actuales y mientras cada bloque organiza sus fuerzas para las elecciones generales, más del 70% de los nicaragüenses no tiene simpatía por ninguna organización política, según revelaron las recientes encuestas.

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