¿Reconocería la UE un nuevo gobierno de Daniel Ortega?

Expertos consultados por la Voz de América coinciden en que la Unión Europea no reconocería un nuevo gobierno encabezado por el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.

Falta menos de dos semanas para que Nicaragua celebre unas controvertidas elecciones generales donde la oposición ha quedado diluida por los arrestos que se han llevado a cabo desde julio y tras las cuales se prevé que el actual mandatario Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, vuelvan a gobernar por tercera vez consecutiva.

La Unión Europea ha venido incrementando la presión al gobierno sandinista desde hace meses en forma de resoluciones y sanciones, herramientas calificadas por Ortega como medidas “intervencionistas” en los asuntos internos de Nicaragua. Y aunque el Alto Representante del bloque ha condenado el proceso electoral calificándolo de “elecciones falsas” se desconoce si los veintisiete reconocerían un nuevo gobierno de Daniel Ortega.

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“La gente que se aferra al poder de manera fraudulenta y no son elegidos en una justa realmente democrática no son considerados socios por parte de la UE, así que no es una cuestión de reconocimiento, es una cuestión práctica de las negociaciones con esta gente”, respondió recientemente a la Voz de América el portavoz del Servicio Exterior de la UE al ser preguntado si el organismo legitimaría a Ortega.

Postura “clara” y “contundente” de la UE

Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, destaca el “rápido deterioro” de la aprobación del matrimonio presidencial en las encuestas, dato que se evidencia en el sondeo más reciente elaborado por la compañía CID Gallup, la cual muestra que el 65% de los nicaragüenses votaría por cualquiera de los candidatos encarcelados por Ortega.

Sin embargo, el experto comenta que el matrimonio presidencial “está totalmente garantizado” y que “no hay nada que vaya a comprometer esta situación”.

                                                     

Desde Madrid, Malamud califica las elecciones como “una farsa” y destaca que un nuevo gobierno encabezado por el exguerrillero sandinista tendría una legitimidad nula, no sólo por parte de la UE, sino por gran parte de la comunidad internacional: “En estos últimos meses el régimen neosomocista de Ortega y Murillo ha hecho todo lo que estaba en su mano y mucho más para invalidar, limitar y condicionar la participación de la oposición en las elecciones”.

Por otro lado, el experto señala que tanto el Parlamento como la Comisión del bloque europeo han mostrado en los últimos años una postura “clara” y “contundente” respecto al país centroamericano, y destaca que la llegada de la administración Biden a la Casa Blanca ha conllevado una “mayor coordinación entre las posturas de la UE y EE.UU.”, por lo que ha permitido tener “un mayor impacto” en Nicaragua.

Sin embargo, comenta que la comunidad internacional debería tener en su conjunto “una postura de mayor firmeza”: “Los países occidentales como la UE, EE.UU., Australia, Canadá y Japón pueden tener una postura de condena, pero gobiernos autoritarios como China, Rusia y Bielorrusia tienen una postura mucho más condescendiente respecto al régimen nicaragüense”.

Elecciones que no tienen ni pies ni cabeza

“Son unas elecciones que no tienen ni pies ni cabeza”, responde el eurodiputado del partido español VOX, Hermann Tertsch, al ser preguntado por los comicios del 7 de noviembre. “Han detenido a todos los candidatos con cierta relevancia, la población está aterrorizada”.

“No tiene ningún incentivo para hacer ningún tipo de concesión democrática. Se porta muchísimo peor que Somoza en estos momentos y no necesita hacer otra cosa. Será reelegido y allí seguirá. Estará un poquito peor porque le pondrán más sanciones, dice el político de ultraderecha sobre Daniel Ortega, vaticinando así mayor presión por parte del bloque europeo.

En este sentido, explica que la UE debería provocar “un bloqueo total” a la familia Ortega-Murillo y a su entorno. “¿Cómo puede ser que estén viajando y en hoteles de lujo por toda Europa y América, cruzando fronteras sin ningún problema?”

El también vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro Latinoamericana expone un método de presión llevado a cabo por EE.UU. que resultó “muy eficaz”: “Utilizó las sanciones personales de bloqueo total de cuentas a una serie de oligarcas rusos y ucranianos en momentos de crisis”.

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Comenta que “hay medios” para llevar a cabo la misma estrategia en Nicaragua: “El día que no puedan pagar a sus escoltas tendrán un problema, pero para eso hace falta un aislamiento total” añade.

Por otro lado, integrantes del partido Socialista en el Parlamento Europeo, como la española Alicia Homs, también han condenado el proceso electoral nicaragüense.

“Ortega se parece más a un miembro de la dinastía Somoza que a los demócratas junto a los que luchó y a quienes hoy persigue. No hay duda: las elecciones del 7 de noviembre son una farsa. Nuestro apoyo a la sociedad nicaragüense que un día recuperará la democracia”, escribió en Twitter.

¿Retirada de la representación diplomática de la UE?

El ex embajador de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), Edgar Parrales, explica que Ortega estaría tratando de mantenerse en el poder “a toda costa, al sacrificio y al precio que sea”.

Después que la UE decidió prorrogar por un año más las sanciones a la vicepresidenta Rosario Murillo y el Servicio Exterior del organismo expresó su voluntad de seguir implementando presión “si la situación no cambia”, Parrales afirma que el bloque está actuando “de forma consonante” con la estrategia de países como Canadá, EE.UU., Uruguay, Paraguay, y en la misma línea que la OEA, la cual aprobó recientemente una resolución que pide la liberación de los candidatos detenidos.

Por otra parte, después de que en septiembre la UE nombró como nueva embajadora en Nicaragua a la alemana Bettina Muschedit, el ex diplomático hace un llamado a la coherencia por parte del bloque de los veintisiete después del 7 de noviembre.

“Tendrían que definitivamente retirar sus representaciones diplomáticas para ser verdaderamente consecuentes, a no ser que encuentren una forma que puedan justificar el quedarse con las representaciones declarando al gobierno ilegítimo, lo cual veo contradictorio”.

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