Oscar René Vargas: Ronda el fantasma de la negociación

El régimen Ortega-Murillo, junto con su círculo íntimo, han utilizado los bienes públicos para armar jugosísimos negocios privados y permitiendo el saqueo de los bosques y las riquezas del país, ha sido un saqueo sin límites. Muchos miembros de la nueva oligarquía han querido triunfar a toda costa, sin escrúpulos moral de ninguna índole, lo que permitió el surgimiento de fortunas tan fabulosas como inexplicables entre altos funcionarios y sus allegados. Malos negocios para la nación, buenos negocios para el grupo en el poder.

Realizando operaciones de procedencia ilícita y construcción de redes de corrupción y complicidades en la que han participado de manera específica funcionarios y representantes empresariales amparados cuando menos en el amiguismo y sobornos a altos funcionarios públicos, conformando la cleptocracia nacional. Donde se apriete, de inmediato brotan corrupción y abuso. Al mismo tiempo, el empeño del régimen ha sido el robustecer, por todos los medios posibles, los eslabones de la impunidad.

Lea Más: Organizaciones de derechos humanos rechazan decisión de Luis Almagro de no renovar contrato a Paulo Abrão

Todos debemos de estar informados sobre este tema de la corrupción, que no haya silencio, que se sepa todo, que se conozca la verdad, que no haya ocultamiento. Es la falsedad la que prevalece, la falsedad y la crueldad. Todos los nicaragüenses necesitamos conocer cómo opera el gobierno de la corrupción, necesitamos recuperar lo más que se pueda de lo robado y castigar a todos los responsables.

Producto de las cinco crisis del régimen podemos presenciar el inicio del fenómeno de autofagia de la nueva oligarquía que ha gobernado durante los últimos 14 años: devorándose a sí misma. Es decir, producto de la crisis de gobernabilidad se comienza a romper el pacto de silencio como consecuencia del proceso de implosión interno. Entonces, sus miserias serán expuestas públicamente por ellos mismos.

Aunque legalmente se deben establecer y sancionar las responsabilidades específicas por los quebrantos contra el Estado, está claro que en la génesis de este entramado corrupto se encuentra todo el grupo que ha gobernado desde 2007, el cual impuso al país una inmoralidad extrema, recurrió al saqueo sistemático a costa del bienestar de las mayorías y de las perspectivas de desarrollo del país. Sin embargo, no hay que olvidar la legalidad ha sido usada con frecuencia para proteger a los mismos corruptos.

Leer más: CIDH reclama a Luis Almagro por no renovar contrato a Paulo Abrão

La mayoría abrumadora de la población entienden que Ortega es el presidente más peligroso en la historia de Nicaragua por incompetente y caprichoso. El repudiado gobernante no se da por enterado y, divorciado de la realidad, tratar de minimizar la magnitud del rechazo. Paralelamente, a Ortega utilizado el poder para obtener una mayor concentración de mando con la finalidad de permanecer en el gobierno indefinidamente, con ese objetivo no está dispuesto a facilitar unas elecciones transparentes en el 2021.

Desde el mes de agosto de 2018, en varias entrevistas y en diferentes escritos, he expresado que la lógica de Ortega es "el poder o la muerte", por eso no creo que haya elecciones transparentes; salvo que se produzca la asociación de una reactivación de la presión interna (aprovechando políticamente las cinco crisis que vive el país) en acoplamiento de la una mayor presión internacional (sanciones Estados Unidos + Unión Europea + congelamiento de los préstamos de los organismos financieros internacionales). Si no hay esa combinación, no hay ninguna posibilidad que Ortega ceda; cada día Ortega demuestra aferrarse al poder cueste lo que cueste.

En esta lucha sociopolítica contra la dictadura necesitamos una respuesta sociopolítica sin precedente, un movimiento nunca visto antes, de personas dispuestas a defender la democracia y la decencia, y contra la codicia, la corrupción, la destrucción ambiental, la oligarquía y el autoritarismo. La corrupción no sólo corrompe todo a su paso y extiende la impunidad. Es también fuente de conflictos y defensa abierta o simulada de intereses dañinos.

El gobierno carece de recursos suficientes para cumplir un papel activo y mejor definido sobre cómo enfrentar las cinco crisis. Me refiero a todas ellas, pues hacerlo por partes no sirve, me refiero a cómo cumplirlos en términos prácticos. Ese es el meollo de la política y el núcleo del dilema de este gobierno.

Leer más: Michael Kozak: Los que se pronuncian contra la violación a los derechos humanos ponen en riesgo sus vidas en Nicaragua

Uno de los efectos negativos de la cinco crisis es la mayor precarización laboral, lo cual ha provocado que los jóvenes en edad laboral, ante el crecimiento del desempleo y ante la imposibilidad de emigrar en busca de trabajo a los países centroamericanos, opten por aceptar contratos en actividades con salarios muy bajos, abaratando su fuerza de trabajo. La desesperación los ha orillado a aceptar esos salarios.

El futuro de la juventud está en juego. El futuro de nuestra economía está en juego. El futuro de nuestro país está en juego y el precio del fracaso es tan grande que ni siquiera podemos imaginarlo. A pesar de los mensajes de unidad, son muy visibles las tensiones internas en la Coalición Nacional, todos tratando de protegerse y echarle la culpa a los otros. Por otro lado, continuarán las disputas entre la cúpula de los políticos con una visión tradicional favorables a unas elecciones con o sin cambios en la ley electoral y las fuerzas progresistas a favor de una salida de la dictadura a través de una mayor presión interna aprovechando la debilidad del régimen producto de su incapacidad de resolver las cinco crisis en desarrollo.

El régimen Ortega-Murillo se aferra al poder, no quiere soltarlo y eso puede acabar muy mal, no se detiene ante nada. La salida de Ortega es imprescindible antes que el país entre en la lógica de la violencia de la guerra. Nadie quiere un baño de sangre. Sólo la salida inmediata de Ortega del poder puede evitar la prolongación de la crisis sistémica y una eventual salida “en caliente”.

Muchos políticos tradicionales, funcionales y zancudos vinculados al régimen, hablan de la necesidad de participar en las elecciones para construir equilibrios políticos y confeccionar contrapesos en las instituciones del Estado. Para ellos los contrapesos, son los pesos que reciben de la dictadura.

Leer más: OPS: Nicaragua ha sido uno de los países que más pruebas de laboratorios ha recibido

En la medida que la oposición real no demuestre fuerza interna y ni capacidad de forzar a la dictadura a hacer concesiones sustanciales (liberación de los presos políticos, libertad de reunión, eliminación de los paramilitares, etcétera), los organismos financieros internacionales (BID, BCIE u otro) seguirán oxigenando al régimen a través de préstamos aduciendo un motivo u otro. Los préstamos son la muestra de la ausencia de una estrategia diáfana contra la dictadura.

Ante la decisión del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, de abstenerse de avanzar en el proceso de renovación del mandato de su Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão, lo que en la práctica se traduce en una negativa a extender el contrato laboral, trámite requerido para dar continuidad administrativa al mandato del Secretario Ejecutivo, razón por la cual la CIDH expresó su más enérgica protesta; así como su alarma ante un grave embate contra su independencia y autonomía.

El bloqueo de Abrão puede estar indicando que Almagro se prepara para acompañar al COSEP/Gran Capital a un diálogo-negociación con el régimen. Una negociación sobre reformas electorales se puede estar gestando entre los siguientes actores: OEA, CxL, COSEP, partidos zancudos y protestantes con Ortega.

Hasta la fecha la Iglesia católica no ha entrado en el juego. Toda la campaña contra la Iglesia es de "ablandamiento" para hacerlos entrar en el juego de la negociación. Al dejar en entredicho la gestión de Abrão en la CIDH podría cuestionarse la imparcialidad de los informes de campo recogido a partir del 2018 en Nicaragua, factor que facilita la negociación deseada por los poderes fácticos.

Leer más: Observatorio Ciudadano registra 9.822 casos COVID-19

¿Asistimos a una nueva negociación de los poderes fácticos con el régimen? Las “salidas al suave” de la crisis sociopolítica es proceso político que se produce sin que nadie conozca los acuerdos secretos que se gestan de manera subterránea, su sigilo escala hasta niveles indescifrables.

Solamente un “tour de force” (una demostración de fuerza), puede producir un cambio de estrategia de lucha contra la dictadura y evita un nuevo pacto político. La reactivación de la presión interna pueden ser el factor que produzca el “tour de force” que obligue, a la oposición funcional y formal, a realizar un cambio en la estrategia actual.

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ